Hablar de transporte medio en Argentina es ingresar en un tema un poco complejo de analizar. Al día de hoy no ha sido adecuadamente actualizado doctrinariamente y su equipamiento es por demás inadecuado para cumplir con las verdaderas funciones de transporte táctico netamente militar.

Lo cierto es que esta categoría debe analizarse por separado, puesto a que cada Fuerza a dispuesto de sus propios medios, seleccionados según criterios muy diferentes y que motivan que la situación sea más bien compleja al día de hoy. La evolución de este segmento no es más que la consecuencia de un definitivamente mal organizado sistema de transporte aéreo militar, el cual primordialmente atendió requisitos de otra índole antes que el netamente militar.

A mediados de los 60’s la Fuerza Aérea Argentina iniciaba su programa de reequipamiento que incluía aeronaves de transporte dotadas de motores turbohélices para reemplazar a los veteranos aviones con motor de pistón. Es así que para el sector de transporte medio se selecciona el Hawker Siddeley (luego BAe) HS-748 “Andover”, que estaría destinado a reemplazar a los veteranos DC-3 en los vuelos de LADE y cubrir de alguna manera las demandas militares. Por conflictos con Gran Bretaña ese contrato es cancelado y se procede a la adquisición de aeronaves Fokker F-27 “Friendship” a Holanda, comenzando a operar desde 1969 en Argentina.

Los F-27 llegaron específicamente configurados para sus vuelos regionales de fomento en la aerolínea LADE, con lo cual su operación militar real fue más bien secundaria. A lo largo de los años se fueron adquiriendo más aparatos de este tipo que permitían transportar carga y pasaje, además de adaptarse a roles militares como el lanzamiento de paracaidistas, transporte de tropas y apoyo a los despliegues aéreos. Estas aeronaves en realidad corresponden a un modelo civil con excelentes prestaciones STOL y de operación en campos sin preparación, sin embargo no es una aeronave de transporte táctico militar en toda regla. Aún así han dado 40 años de continuo servicio, haciendo todo lo que sus capacidades le permitían, incluyendo operaciones en la Antártida y parte del sostén logístico durante la Guerra de Malvinas, entre otras. Sin embargo, el sector de transporte medio acusó la necesidad de adquirir aeronaves verdaderamente tácticas y esta demanda nunca pudo ser atendida eficientemente. Esto llevó a sobrecargar de trabajo a la flota de C-130 “Hércules” y a utilizar a los helicópteros CH-47 “Chinook” como aeronaves de todo servicio dentro de la categoría de transporte medio, lo cual no terminó siendo la mejor opción. (1)

 
 

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Uno de los cuatro Hawker Siddeley HS-748 "Andover" adquiridos por el gobierno colombiano para la aerolínea militar SATENA, este era el modelo originalmente previsto por la FAA para reemplazar a los veteranos DC-3 y DC-4. Al contrario que en la Argentina, la empresa colombiana se despegó a tiempo de las FFMM colombianas y se transformó en una verdadera aerolínea con sus propios presupuestos y aeronaves, más allá de seguir dependiendo del Ministerio de Defensa. (Foto: Archivos Dintel GID - Internet)

Por su parte, la Armada en los años 70’s decidió equiparse con aeronaves turbohélice que reemplazaran a sus ya vetustos Douglas DC-4, por lo cual se adquirieron tres aviones Lockheed L-188 “Electra”. La llegada de estos aviones permitió realizar vuelos antárticos en funciones glaciológicas, además de atender las demandas de apoyo a los despliegues aeronavales propios de la Fuerza, así como de la Infantería de Marina (IMARA), Buzos Tácticos y Comandos Anfibios. En 1975 también realizaron misiones de transporte de personal de la Infantería de Marina (IMARA) y el Ejército (EA) hacia Tucumán, donde se realizaban operaciones de combate contra la guerrilla. Sin embargo, estas unidades se utilizaron principalmente como nexo con las distintas bases navales patagónicas mediante vuelos regulares que servían para el fomento comunitario. Tres rutas se cubrieron regularmente con estas aeronaves dentro de la denominada Línea de Transportes Aeronavales. En 1982, durante la Guerra de Malvinas, realizaron más de 400 misiones de todo tipo, incluyendo 27 vuelos de sostén logístico a las islas. Para fines de los años 90’s, estas aeronaves habían sido dadas de baja sin reemplazo, dejando a los Fokker F-28 como únicas aeronaves de transporte medio en el Comando de Aviación Naval.

 
 

Quién más seriamente atendió la necesidad de dotarse de aeronaves de transporte táctico fue el Ejército cuando en 1964 se reactivó su Aviación de Ejército (AE o CAE). Inicialmente utilizando aeronaves ligeras y helicópteros, no sería hasta 1978 que la experiencia le dicta la necesidad de dotarse de sus propias aeronaves de transporte táctico medio. Con la reciente experiencia de los despliegues a Tucumán para combatir la guerrilla y la necesidad de disponer de capacidad de carga o volumen de bodega que no siempre podía ser cubierta por los recargados C-130, más las limitaciones de los F-27 y L-188, procede a firmar con Italia un contrato por tres aviones Fiat G-222 con capacidad de 7.5 toneladas de carga, apodado “mini Hércules” en Argentina, mote que es usado también en todo el mundo.

Los G-222 permitían al Ejército transportar cargas voluminosas, vehículos ligeros, piezas de artillería y atender aquellas demandas del lanzamiento de cargas en paracaídas o el lanzamiento de tropas paracaidistas de forma autónoma. Sus condiciones eran las ideales para cubrir el segmento medio del transporte aéreo, más aún con plenas condiciones tácticas. Se desconoce de su empleo durante la Guerra de Malvinas, lo que puede resultar incompresible dadas las características de esta aeronave (2). A lo largo del tiempo, los G-222 demostraron cierta complejidad de mantenimiento y operación, a la vez que sus elevados costos operativos atentaron contra su servicio en continuas oportunidades donde el Ejército veía recortado su presupuesto y la Aviación de Ejército concentró sus recursos en sus medios más fundamentales, los helicópteros utilitarios.

Así las cosas, transitando ya la primera década del Siglo XX, nos encontramos con que el Transporte Táctico Medio militar es prácticamente inexistente. Si bien la FAA ahora ha iniciado un proceso de modernización de sus F-27 dotándolos de aviónica del tipo civil y adquiriendo aeronaves SAAB 340B para LADE, las cosas no parecen ser tan optimistas ante la eventual cancelación de dos de los cuatros aviones del fabricante sueco, en tanto que habría que analizar si los F-27 abandonarán su configuración de pasaje por otra de carga/pasaje más adecuada a las funciones militares. Si bien el Ejército encaró la recuperación de uno de sus G-222, el cual presenta ya un renovado aspecto, la necesidad de austeridad presupuestaria ha obligado a concentrar los recursos disponibles en la operación de sus helicópteros, aviones de vigilancia táctica del campo de batalla y el solitario C-212, más barato de operar, con lo cual es incierto el destino del G-222 recuperado y aún más incierto el de sus dos hermanos que aún esperan su revisión.

De esta manera, cualquier carga que deba ser transportada por aire y exceda el volumen de bodega de los F-27 debe ser transportada por C-130 “Hércules”, aeronaves caras de operar y desgastadas por los continuos años de efectivo servicio. Por tal motivo decimos que Argentina es el país que enfrenta la crisis más grave en cuanto a transporte aéreo en comparación con cualquier nación sudamericana, su organización es arcaica,  sus medios son inadecuados y ya suman más de 40 años de servicio, en tanto que los únicos medios eficientes corren riesgo de no volver a volar debido a las prioridades presupuestarias de la Fuerza que los opera, lo cual acentúa aún más la necesidad de unificar el sistema de transporte militar.

 
 

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Fokker F-27 "Friendship" de la Fuerza Aérea Argentina en pleno aterrizaje. Se adquirieron un total de 16 ejemplares desde 1969, restando seis ejemplares en servicio El esquema de pintura es conocido como "esquema LADE", siendo extendido prácticamente a toda la flota de F-27 argentinos, los cuales a pesar de haber brindado 41 años de excelente servicio militar, pasaron el grueso de su vida al servicio de la aerolínea LADE. (Foto: Esteban G. Brea - Dintel GID)

 

En la actualidad, el transporte táctico medio está tomando una relevancia impresionante en el mundo militar. Son ahora las aeronaves con capacidad superior a las 6 toneladas las encargadas de realizar vuelos logísticos de toda índole a los diversos teatros de operaciones, más aún cuando los países de primer orden se enfrentan a situaciones inéditas en su pensamiento militar que los lleva a establecer requisitos logísticos fuera de Europa, la tradicional hipótesis que conformó sus elementos aéreos.

Los nuevos requerimientos establecieron la necesidad de que las aeronaves de transporte medio puedan complementar eficientemente a los medios más pesados, en la mayoría de los casos C-130 “Hércules”. Asimismo, los costos de equiparse con nuevas aeronaves han obligado a reorganizarse de forma de garantizar una relación costo-beneficio más adecuada, reduciendo el desgaste de las aeronaves mayores y atendiendo las crecientes demandas en el sector medio que abandona la categoría de hasta 5 toneladas de carga para situarse por encima de las 9 toneladas, con un techo de hasta 11 toneladas de carga. Hay que tener en cuenta que el transporte medio se irá, gradualmente, transformando en el sector más requerido ante el hecho de que los reemplazos de los C-130 y C-160 son más costosos de adquirir y operar en misiones tácticas, lo que obligará a una reducción del número de transportes tácticos pesados, más allá del retraso de uno de los reemplazos, el A400M de Airbus.

 
       
 

Este cambio llevó a que aeronaves como el Fokker F-27 o el An-26, de hasta 5.5 ton de carga, fuesen reemplazados por C-295M, en el caso finlandés o polaco respectivamente, de más 9 ton de carga. Ahora bien, esta situación es directamente aplicable a la reorganización y reequipamiento argentino si se quiere disponer de un Sistema de Transporte Aéreo Militar (STAM) realmente eficiente y adaptado a nuestras exigencias.

Las aeronaves de hasta 11 toneladas de carga permitirán cubrir todas las demandas de transporte de las FFAA argentinas en cuanto al transporte de cargas voluminosas y pesadas que no requieran el empleo de un C-130. Esto permitirá reducir la carga de trabajo de estos últimos para permitir prolongar su vida de servicio remanente y dedicarlos a misiones exclusivamente pensadas para aprovechar sus capacidades de forma eficiente, en tanto que se reducirán los costos del sostén logístico estratégico argentino al estar mejor organizado y equipado. El hecho de que su operación esté centralizada y bien coordinada permitirá disponer de un número reducido de aeronaves que atenderán más demandas, de forma más eficiente y con costos mucho más bajos.

Ejemplos que avalen esto existen en Argentina, cuando ha habido situaciones en las que para movilizar un puñado de personal y equipo de apoyo para tres aviones “Pampa” requirió movilizar un C-130B desde Mendoza hasta Buenos Aires (1.500 Km.), ejemplo ocurrido durante la celebración de “Los 100 Años de la Aviación en Argentina”, pero que podría referirse a cualquier despliegue aéreo de menor entidad y que tranquilamente podría cubrirse con aeronaves de transporte táctico más pequeñas, con un adecuado volumen de bodega, rampa de carga y descarga posterior.

Dentro de esa estructura de buscar una flota rentable operativamente es que consideramos que las aeronaves de transporte de hasta 6 toneladas de carga ya no son la solución más adecuada, lo cual dejaría fuera a los EADS-CASA CN-235-300 y Antonov An-32, por ejemplo, dejándonos como principal opción al EADS-CASA C-295M, un derivado alargado y más potente del CN-235 capaz de llevar hasta 9.25 ton de carga, y al Alenia C-27J, un rediseño completo del Fiat G-222 con mayores pesos y prestaciones, con hasta 11.5 ton de capacidad.

 
     
 

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En 1978 el Ejército adquirió sus propios transportes tácticos medios, tres Fiat G-222, con la finalidad de poder enfrentar sus requerimientos ante la no siempre disponible flota de C-130 de la Fuerza Aérea Argentina. Caros de operar y mantener, tuvieron una vida operativa con altibajos constantes que no siempre le permitieron estar en servicio, situación propia de una fuerza en la que no son prioridad. Aquí vemos a uno de los dos aviones que el Ejército mantiene almacenados a la espera de una inspección mayor. (Foto: Andrés H. Rangugni)

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Si el problema de la vida operativa de los G-222 en el Ejército Argentino se debieron a problemas de índole técnica y presupuestaria, ya en 2006 se vio la necesidad de devolverlos al servicio para poder cubrir las grandes deficiencias de transporte aéreo militar en Argentina. Al menos uno de estos aviones ingresó en Inspección de Ciclo Mayor en 2007 y presentaba este acabado aspecto en 2008 a la incierta espera de que se asignen fondos para su conclusión. (Foto: Andrés H. Rangugni - Dintel GID)

 
 

 

 
 

A raíz de la excelente experiencia obtenida con la operación de aeronaves adquiridas nuevas a su fabricante, es deseable que el modelo seleccionado sea adquirido nuevo de fábrica, de manera de que la gran inversión a ser realizada sea amortizada en una extensa vida operativa dando excelentes servicio a la Fuerza. Esto último siempre ha de tener en cuenta los requisitos por los cuales se adquieren las nuevas aeronaves, que han de ser eminentemente militares sobre la base de las necesidades de todas las FFAA argentinas.

El EADS-CASA C-295M, la opción española

El EADS-CASA C-295M es un avión de transporte táctico medio estrechamente relacionado con el más pequeño CN-235. De este hereda su diseño básico, disponiendo de un fuselaje alargado unos 3 metros, aproximadamente, en tanto que sus motores Pratt & Whitney Canada PW127 de 1.972 Kw y su tren de aterrizaje reforzado para operar con mayores pesos le permiten transportar hasta 9.250 Kg. de carga.
Su bodega de carga mantiene el mismo ancho (2.70 metros) y alto (1.90 metros) que en el CN-235, sin embargo su longitud ahora alcanza los 12.74 metros de largo, permitiendo disponer de un volumen de bodega que alcanza los 57m3. Transformado en ejemplos prácticos, esta bodega le permite transportar 75 soldados equipados o bien 69 paracaidistas, en tanto que en misiones de evacuación médica (MEDEVAC) puede trasladar hasta 24 camillas y cuatro asistentes, no disponiéndose de información sobre el kit de asistencia médica en esta configuración.

 
     
 

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El pedido brasileño por doce EADS-CASA C-295M introdujo a Sudamérica en el mercado de los transportes tácticos medios, al que luego se unió Colombia y Chile, con un frustrado contrato con Venezuela. El C-295 en Brasil es denominado C-105A "Amazonas", habiendo reemplazado a los DHC-5 "Buffalo" (C-115) en la FAB. Aquí podemos ver uno de los ejemplares durante su exposición estática en la FIDAE 2008. (Foto: Marcelo J. Rivera - Dintel GID)

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Polonia fue uno de los países que reemplazó la tecnología de origen soviético por la occidental tras su ingreso a la OTAN cuando cursó una solicitud por ocho ejemplares del transporte EADS-CASA C-295 para sustituir a los veteranos Antonov An-26 "Curl B" que aún quedaban en servicio. Inicialmente se solicitaron ocho ejemplares, siendo reforzados por dos más en 2006 y dos adicionales en 2009. En 2008 uno de estos aviones se estrelló con el saldo de toda la tripulación y pasajeros muertos, la investigación determinó que la mala meteorología y fallos humanos en tierra y la tripulación fueron la causa. (Foto: Archivos Dintel GID)

 
 

 
 

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Imagen de uno de los nuevos C-27J "Spartan" italianos en la que se pueden apreciar los nuevos motores y la sonda de repostaje en vuelo. También destacan los distintos carenados para los diversos subsistemas de autoprotección DASS. Italia adquirió doce ejemplares de esta aeronave, los cuales sirven como complemento a los más grandes C-130J "Hércules", con lo cual sitúa a su Fuerza Aérea como la más moderna de Europa en cuanto a la aviación de transporte se refiere. (Foto: Archivos Dintel GID - Internet)

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La Fuerza Aérea de Lituania fue uno de los primeros clientes del C-27J "Spartan", adquiriendo tres unidades para reequipar a su minúscula fuerza aérea equipada con un puñado de aeronaves heredadas de la retirada soviética de ese país del Báltico. Son las aeronaves más modernas y sofisticadas de ese país, y han sido utilizados durante la crisis del Líbano para la evacuación de civiles. Nótese que esta aeronave dispone del sistema de autoprotección DASS. (Foto: Peter Snowdon)

 
     
 

En cuanto a la capacidad específica de carga, el volumen de su bodega permite transportar cinco pallets de 88” x 108”, uno de ellos ubicado en la rampa de carga, o bien diez pallets de 88” x 54”. Asimismo está capacitado para transportar tres vehículos ligeros tipo jeep o bien dos del tipo “Hummer”, aunque en este último caso requieren que sean desarmados y cuidadosamente embarcados debido a su ancho.

En cuanto a misiones de apoyo logístico a las operaciones aéreas, el C-295M está capacitado para transportar hasta tres motores de aviación del tipo EJ-200, que propulsa al Eurofighter, aunque también puede transportar modelos más veteranos. Ciertamente, el alto y ancho de su bodega le impide transportar vehículos blindados ligeros como el IVECO LMV, Mowag “Eagle IV” o Panhard VBL (3), pero esta penalización también afecta a cualquier “Hummer” en su variante blindada M-1114 con blindaje completo y estación para armamento en el techo. Habría que evaluar la experiencia brasileña en el C-295 cuando se habla de transportar el nuevo VLEGA “Gaucho”.(4)

En cuanto a sus prestaciones, el C-295M tiene una velocidad de crucero de 474 Km./h, con un alcance de 1.455 Km. con su carga máxima de 9.250 Kg., con posibilidades de alcanzar los 4.500 Km. con cuatro toneladas de carga. Asimismo, dispone de sonda de repostaje en vuelo que le permite incrementar su alcance en caso de que las operaciones así lo exijan.

Dispone de una cabina de última generación, con el sistema digital TopDeck provisto por Thales, el cual incluye, entre sus sistemas, cuatro pantallas de presentación color de cristal líquido de 152 mm x 203 mm. En opción se incluye la posibilidad de instalarse dos HUD a petición del cliente, a la vez que la cabina es plenamente compatible con sistemas de visión nocturna (NVG o NVS).

En cuanto a los sistemas de autoprotección, el C-295M está equipado con un radar warning recepto (RWR) ALR-300V2B y un lanzador de señuelos BAE System AN/ALE-47 para bengalas y chaff. Estos sistemas son fundamentales en la actualidad y prácticamente son equipo estándar en los aviones de transporte modernos, lo cual incluye la selección de dichos sistemas entre una amplia gama de ofertas en el mercado.

En este caso, el C-295M es la aeronave de hasta 9 ton más difundida en Sudamérica, habiendo entrado en servicio con Brasil, que adquirió doce ejemplares denominados C-105A “Amazonas”, y Chile que recientemente solicitó cinco ejemplares para su Armada, dos de ellos de transporte y los tres restantes en versión de patrulla marítima “Persuader”. Colombia es otro de los grandes operadores de este modelo, con cuatro aeronaves solicitadas. Sería interesante analizar las experiencias de estos países en cuanto al modelo de transporte con el fin de determinar su idoneidad ante los requerimientos de las FFAA argentinas. Hay que tener en cuenta que Colombia y Chile ya disponían de aeronaves CN-235 en su inventario, con lo cual existían antecedentes en operaciones con los productos españoles, sobre todo en lo relativo al sostén logístico y técnico de los mismos. En cuanto a Brasil, este es un operador desde cero del producto español y posiblemente su adquisición esté estrechamente relacionada con la obtención de la licencia de producción de los más ligeros C-212-400.

Alenia C-27J “Spartan”, la apuesta italiana

Cuando hablamos del C-27J “Spartan” tampoco hablamos de una aeronave nacida nueva desde cero, sino que estamos hablando de la máxima evolución del transporte medio Fiat G-222 italiano, que también fue conocido en la USAF como C-27A “Spartan”.
El programa C-27J “Spartan” se lanzó en 1997 con la idea de disponer de un transporte medio que dispusiera de los mismos motores y aviónica a ser instalada en los más grandes C-130J “Hércules”, con lo cual se lograba una comunidad logística muy importante para los futuros operadores del último modelo. El desarrollo de este modelo quedó a cargo de Lockheed Martin Alenia Tactical Transport Systems (LMATTS), que era una sociedad de riesgo entre la norteamericana Lockheed Martin y la italiana Alenia Aeronautica, parte del grupo Finmeccanica. El desarrollo del C-27J inicialmente no trajo más interés que el italiano, cuya Fuerza Aérea solicitó doce ejemplares para reemplazar a su predecesor G-222, aunque en 2003 después recibió pedidos de Grecia (12 + 3 opciones), al que se unió Bulgaria, Lituania, Rumania, Marrueco y Eslovaquia. Sin embargo sería USA el que consolidaría definitivamente el proyecto ante la selección del C-27J dentro del programa Joint Cargo Aircraft (JCA) para un transporte táctico ligero, para los estándares norteamericanos, cursando una solicitud por 78 aeronaves que equiparán a la USAF (24) y el US Army (54), mientras que la USAF estudia desarrollar el cañonero AC-27J “Stinger II”.

 
     
 

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Las dimensiones de la bodega del C-27J son idénticas a la del G-222 (C-27A) original, pudiendo apreciarlas en esta imagen del G-222 argentino que estaba siendo sometido a una Inspección de Ciclo Mayor en noviembre de 2007. La escalera utilizada por los técnicos tiene aproximadamente 2 de alto, lo que da una idea de la altura de la bodega. (Foto: Marcelo J. Rivera - Dintel GID)

El rediseño al cual fue sometido el G-222/C-27A para transformarse en el nuevo C-27J fue tal que incluyó el refuerzo del piso de la bodega y el tren de aterrizaje con el fin de poder operar con mayores pesos. La motorización está compuesta por dos turbohélices Rolls Royce AE2100D3 de 3.460 Kw, idénticos a los instalados en los C-130J.

Su bodega de carga mantiene las dimensiones del modelo original, la cual tiene un volumen interno de 72 m3, con una altura de 2.6 metros, un ancho de 3.3 metros y un largo de 8.58 metros. La carga de pago a ser transportada puede alcanzar un máximo de 11.500 Kg., la cual puede estar representada por 62 soldados equipados o bien 46 paracaidistas, en tanto que en misiones MEDEVAC puede transportar hasta 36 camillas y seis asistentes, por lo cual la bodega de carga dispone de un sistema de suministro de oxigeno para usos médicos y una docena de unidades de suministro eléctrico destinados a equipos médicos auxiliares para estas misiones.

La carga transportada incluye tres pallets de 88” x 108”, o bien siete de 88” x 54”, una cantidad ligeramente inferior a la de su competidor español. Sin embargo, el volumen de su bodega le permite transportar pallets más altos de 88” x 108” x 83”, de los que puede transportar tres, o bien puede transportar dos pallets de uso civil de 88” x 125” x 83”, con lo cual se incrementa la flexibilidad de este modelo.

 
 

En cuanto a otras cargas, pueden alojarse dos vehículos ligeros tipo jeep, uno menos que en el transporte español, pero a su vez puede transportar dos camiones ligeros tipo Unimog, o bien dos vehículos tipo “Hummer” de la variante blindada M-1114, el cual puede disponer de su posición de armamento en el techo, no se debe desmontar ningún componente y no requiere mayores precauciones para su carga y descarga, disponiendo de espacio suficiente para que el personal de carga circule a su alrededor. Asimismo está capacitado para embarcar y desembarcar blindados del tipo IVECO LMV, Panhard VBL o Mowag “Eagle IV” sin necesidad de desmontar componentes.

En misiones de apoyo a los despliegues aéreos, el C-27J puede transportar dos motores del tipo EJ-200 y cualquier tipo de palas de helicóptero, sin embargo destaca la posibilidad de que la bodega de carga del C-27J permita alojar a un helicóptero OH-58 (Bell 206) sus componentes desmontados y trasladados en el mismo avión.

Las prestaciones del C-27J también superan a las de su rival español. Su velocidad máxima de crucero es de 540 Km/h, teniendo un alcance de 1.852 Km. con 10 toneladas de carga, o bien 4.260 Km. con 6 toneladas de carga. Al igual que el C-295, el producto italiano cuenta con una sonda de repostaje en vuelo que le permite prolongar su alcance siempre que sea necesario.

Como decíamos, la cabina del C-27J es absolutamente compatible con la del nuevo C-130J “Hércules”, dispone instrumental de vuelo tipo EFIS, con cinco pantallas color de cristal líquido para la presentación de datos, además de dos HUD. La cabina es totalmente compatible con sistemas de visión nocturna (NVG o NVS).

La experiencia italiana en el empleo de los G-222 en zonas de conflicto, donde hubo de lamentar el derribo de uno de sus aviones ante un misil portátil en los Balcanes, ha determinado el desarrollo del DASS (Defensive Aid Sub System) para el C-27J, el cual puede ser opcionalmente solicitado por el cliente. El DASS cuenta con un sistema receptor de alerta radar (RWRS), sistema de alerta de misil (MWRS), receptor de alerta láser (LWRS) y sistemas de lanzamientos de señuelos. Sin embargo, el cliente puede optar por otros sistemas de autoprotección ofrecidos entre la amplia gama de ofertas en el mercado.

 
 
El futuro Avión de Transporte Táctico Medio para Argentina

Cuando muchas veces se opina sobre el mejor sistema de armas a ser adquirido para un país siempre se trae a colación sus costos de adquisición y operación como puntos determinantes, dejando un poco de lado lo referido a las prestaciones y capacidades específicas del sistema en sí, lo cual a veces puede resultar un poco incompleto.

En este caso nos encontramos con dos aeronaves extremadamente capaces en su función básica de transporte, cuyos costes de adquisición básica pueden resultar bastante diferentes entre uno y otro modelo. Hay que tener en cuenta que los contratos de adquisición no solo implican la adquisición de la aeronave solamente, sino también lo relativo al soporte técnico, logístico, entrenamiento de tripulación y personal de apoyo, amén de algunos ítems complementarios. Por tal motivo nos concentraremos específicamente en las capacidades de las aeronaves como principal justificativo para su adquisición, entendiendo que lo que se busca es la idoneidad en su trabajo con una mejor relación costo-beneficio.

En Argentina la pésima organización del transporte aéreo táctico, a la sazón el que más trabajo suele tener en todas las condiciones, obligó a disponer de una gran flota de aviones C-130H “Hércules” y a que estos sufrieran un continuo e innecesario desgaste en funciones que no siempre se ajustaban al tipo de carga que debían transportar. Hablamos de aeronaves cuatrimotores de costosa operación que de continuar con el esquema actual se verán sobrecargadas de trabajo y cuya vida útil está cada vez más próxima a su fin, con el resultado de que su sustitución será la más problemática entre todas las categorías del transporte aéreo táctico debido a los costos de las nuevas opciones.
 
 

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Imagen que muestra las más estrechas dimensiones del C-295, en este caso de la Fuerza Aérea del Brasil. Si bien su bodega es casi un 50% más larga, el ancho y el alto son inferiores por un gran margen, todo lo cual impide el embarque y desembarque de vehículos por sus propios medios (drive on - drive off), así como cargas voluminosas. (Foto: Esteban G. Brea - Dintel GID)

Es por ello que la selección del nuevo transporte táctico medio debe ser interpretada como el verdadero complemento de los C-130H, heredando el grueso de las funciones de este último entre las cargas inferiores a las 10 toneladas. La introducción de un nuevo modelo, cualquiera sea este, permitirá entonces reducir los costes operativos globales del transporte aéreo, que se verá materializado en las diversas funciones que deban cumplir, como ser aquellas de entrenamiento relativas al lanzamiento de paracaidistas, despliegues aéreos en ejercicios internacionales, etc., pero también en las propias del sostén logístico de las diversas guarniciones desplegadas a lo largo del territorio nacional. Estos beneficios operativos reducirán el masivo empleo de la actual flota de aviones “Hércules”, permitiendo prolongar su vida útil hasta que se pueda definir un reemplazo para el transporte táctico pesado argentino.

Analizamos ambas opciones debido a que son los máximos referentes en cuanto al transporte táctico medio actualmente, y ambos pueden ajustarse en mayor o menor medida a las exigencias argentinas. Sin embargo consideramos que además de los costos de adquisición y operación, el punto más relevante para la adquisición de un avión de transporte es el de las dimensiones de la bodega de carga y los pesos transportados en ella.

Es así que en nuestra opinión el C-27J “Spartan” es la aeronave que más se ajusta a los potenciales requerimientos de las FFAA, presentes y futuros. Su bodega es casi tan amplia como la del C-130H, tiene mayor alcance con carga máxima y dispone de unas soberbias prestaciones que lo hacen más eficiente en sus operaciones. Todo ello se conjuga para ser un digno complemento de los C-130 “Hércules” y su posible sucesor, lo cual permitirá heredar muchas de sus misiones en caso de que la realidad nos obligue a reducir la flota de aeronaves de transporte táctico o bien enfrentemos la realidad de ya no poder contar con ellos en un futuro mediato. Es en este hipotético caso, posible aunque no deseado, en que vemos las verdaderas ventajas del C-27J sobre el C-295M.

 
 
En cuanto al número de aeronaves a ser adquirido, más allá del modelo elegido, sería interesante contar con no menos de cuatro aeronaves, con entre seis y ocho como ideal a largo plazo. Estas aeronaves podrían estar directamente asignadas a la I Brigada Aérea de El Palomar, compartiendo base y unidad con los C-130 “Hércules” en servicio. Tomando como referenciales los precios unitarios de los C-295 portugueses y los C-27J marroquíes, la inversión necesaria para adquirir el mínimo propuesto de aeronaves rondaría entre los 132 y 170 millones de euros, respectivamente.
 
 

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Según el epígrafe de uno de los los folletos de Alenia sobre el C-27J, y traducido por nosotros: "El C-295 tiene una limitada altura del fuselaje (6'3" vs 8'6" del C-27J) que solo le permite alojar vehículos con techo removible o techo blando. La escasa altura no permite embarcar un HMMWV techo duro directamente en movimiento al fuselaje (el ancho de la sección transversal no permite al conductor salir del vehículo e impide el acceso directo a la carga)". Más allá de ser un folleto de promoción, la comparación es extremadamente válida. (Foto: www.c27j.com)

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En esta imagen, también de los folletos de Alenia sobre el C-27J, se puede apreciar las diversas configuraciones de carga que puede llevar la bodega del "Spartan". Incluye las comparaciones con el CN-235, C-295, An-32 y el C-130 utilizando como ejemplo un helicóptero Bell 206 como lo más relevante. El que hayamos usado folletos de uno de los fabricantes (Alenia) se debe a que EADS no dispone del mismo servicio de prensa, difusión y promoción de sus productos en la web. (Foto: www.c27j.com)

 
 

Referencias

  1. Se dice que la FAA llegó a evaluar el C-123 “Provider” para su adquisición, la cual no se concretó. Siendo una aeronave propulsada por motores radiales, no se ajustaba a los objetivos propuestos a mediados de los 60’s de dotarse exclusivamente de aeronaves turbohélices. Se carece de información sobre si se evaluaron otras alternativas de turbohélices, como por ejemplo el DHC-5 “Buffalo” (1965).
  2. El G-222 resultó ser una aeronave compleja y cara de operar y mantener para muchos de sus usuarios. Debido a sus dimensiones y exigencias de infraestructura es muy probable que la flota tuviese una baja operatividad durante Malvinas, aunque se dice que realizaron algunos vuelos logísticos dentro del continente, aunque carecemos de mayor detalle.
  3. El C-295 perdió el concurso para dotar de aviones de transporte medio a Eslovaquia debido a que su bodega no podía embarcar un blindado ligero “Aligator”, en servicio con el Ejército de ese país.
  4. El Vehículo Ligero de Empleo General Aerotransportado (VLEGA) “Gaucho” es un desarrollo conjunto entre los Ejércitos de Argentina y Brasil para dotarse de un vehículo ligero destinado a las fuerzas aerotransportadas y de reacción rápida.
Fuentes: El presente artículo fue elaborado por Marcelo J. Rivera, contando con la colaboración de Hernán Martínez Casas, Andrés Rangugni, Esteban Brea, Jorge Souto y Javier Mosquera. Prohibida su reproducción total o parcial sin expresa autorización del autor y la total mención de las fuentes detalladas a continuación.
  1. Apuntes Dintel GID “Transporte Aéreo”
  2. Apuntes Dintel GID “Fuerza Aérea Argentina”
  3. “Lockheed L-188 Electra” – Serie Aeronaval Nº 21 – Jorge F. Nuñez Padín
  4. http://www.pista18.com.ar/aeromilitaria/faa/flota/f27/index.htm
  5. http://www.airforce-technology.com/projects/c295/
  6. http://www.airforce-technology.com/projects/spartan/
  7. http://www.c-27j.com/
  8. http://www.eads.com/1024/es/gallery/airbus/airbus_military/c295.html
  9. http://www.codeonemagazine.com/archives/2004/articles/apr_04/c27j/index.html
  10. http://www.flightglobal.com/articles/2004/08/24/186528/flight-test-c-27j-no-small-measure.html
 
     
   
 
 
   
     
 
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