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Las Georgias y el submarino “Santa Fe” |
Por: Marcelo Rivera |
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El submarino S-21 "Santa Fe" en navegación de superficie, obsoleto y en muy malas condiciones operativas, este submarino fue enviado hacia las Georgias para transportar refuerzos a la posición. A punto de ser radiado de servicio, se esperaba que su reemplazo llegara de Alemania un par de años después. (Foto: Archivos Dintel GID) |
Tras la recuperación, por parte de Argentina, de las islas Georgias el 3 de abril de 1982, la guarnición desplegada en Grytviken y Puerto Leith estaba compuesta por unos 51 infantes de marina, cinco hombres de la Armada Argentina (ARA) y los 35 chatarreros encargados de desmantelar las instalaciones balleneras (1).
A mediados de abril, el Capitán de Corbeta (CC) Horacio Bicain recibió la orden de alistar el veterano submarino S-21 “Santa Fe” para realizar una de las operaciones más absurdas (2), debido a su resultado, de la guerra. Se debería transportar once infantes de marina (IM), conocido como Grupo de Apoyo Golf, y varias toneladas de provisiones y armamento hasta Grytviken para reforzar a su guarnición de un posible intento de recuperación británico, puesto a que la presencia de algunos buques británicos ya había sido detectada en la zona. |
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El buque partió el 16 de abril desde Puerto Belgrano, la navegación estuvo complicada debido a la climatología, debiendo navegar sumergidos durante gran parte del trayecto a muy baja velocidad, debido al bajo rendimiento de las baterías y a que al ser un sumergible (3) navegaba más rápido en superficie que en inmersión.
Al llegar a la zona de operaciones, los rumores hidrofónicos captados por los sonaristas, más la información de suministrada por la Fuerza Aérea Argentina, confirmaban los mayores temores, la flota británica estaba desplegada en la zona. |
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Las fuerzas británicas se preparan para recapturar las Georgias |
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El 7 de abril de 1982, tan solo cinco días después de la recuperación argentina de las Malvinas, la Primer Ministro británica ordena al almirante Fieldhouse reestablecer la presencia británica en las islas Georgias del Sur, usando como cubierta el rescate de los miembros del British Antartic Survey estacionados en diversas áreas de la isla en funciones científicas. El objetivo de esa operación no era otro que el de establecer una campaña publicitaria para desatar el nacionalismo. El gobierno británico estaba en tiempos difíciles y su popularidad iba en descenso, las huelgas en las minas de carbón y la política económica de Tatcher estaban poniendo en máxima crisis su liderazgo y la recuperación de las Georgias sería vista como la expulsión del invasor del territorio británico, algo que no sucedía desde la Segunda Guerra Mundial. Si todo salía bien, la operación de reocupación de Malvinas tendría un elevado apoyo popular. |
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El veterano destructor HMS "Antrim" británico fue el principal medio de combate durante la improvisada operación, y su helicóptero fue fundamental para el éxito de la misma. (Foto: Royal Navy) |
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Ese mismo día, el coronel Richard Preston, Jefe de Estado Mayor de los Royal Marines Commando, telefoneó al jefe del 42 Royal Marines Commando Regiment, el teniente coronel Nick Vaux para que alistase una compañía de infantería equipada y entrenada para el combate ártico, con todos sus equipos y listos para moverse hacia la isla Ascensión. Rápidamente, la fuerza fue seleccionada, las unidades ya estaban en alerta y sus preparativos para la partida fueron rápidos, serían reforzadas por elementos del SBS y el SAS. El problema era que se encontraban ante una isla desconocida, con un enemigo no evaluado y con el invierno austral aproximándose peligrosamente. Vaux nombró al mayor Sheridan como comandante del desembarco de esta fuerza.
La presión era tremenda, si se obtenía la victoria se golpearía al gobierno argentino duramente, pero si fallaba, pondría a Gran Bretaña ante una situación desfavorable ante el contexto internacional, no podría, tampoco, tolerar una nueva tanda de fotos con los Royal Marines tendidos en el piso con la cara en el barro. De esta manera, el futuro político de la señora Tatcher quedaba en las manos del mayor Sheridan.
El almirante Fieldhouse no tardó en alistar un elemento naval para la operación, así es que el capitán Brian Young, comandante del veterano destructor HMS “Antrim”, recibió la orden para que iniciara su viaje a máxima velocidad hasta Ascensión, estaría a cargo de la Task Force 317.9, la cual sería estructurada sobre la base de elementos de las fuerzas armadas británicas. Como complemento dispondría de la fragata HMS “Yarmouth” y el buque tanque RFA “Tidespring”, al llegar a la zona de operaciones sería reforzado por el patrullero polar HMS “Endurance”. Comandado por el capitán Nick Barker, éste buque había navegado en la zona y su comandante conocía ampliamente las islas Georgias, además de tener una cierta experiencia en operaciones anfibias en la isla, al haber desembarco los elementos que resistieron, infructuosamente, a la recuperación argentina.
Hasta el momento todo estaba saliendo de maravillas, Young sería el comandante de la operación, mientras que el mayor Sheridan comandaría la fuerza de desembarco. No contarían con apoyo aéreo y solo dispondrían de los helicópteros embarcados en los buques asignados.
El 9 de abril, el almirante Fieldhouse entrega nuevas directivas en las que se les informaba que la recaptura de las islas Malvinas sería designada como “Operación Corporate”. De inmediato se dieron cuenta que estaban frente a una situación muy importante, al parecer todo indicaba que se podría declarar una guerra y ellos serían protagonistas.
Con la experiencia del capitán Nick Barker y los pilotos de sus helicópteros, más un puñado de Royal Marines, el capitán Young esperaba que el personal del HMS “Endurance” pudiera servir como la mejor fuente de inteligencia sobre su objetivo. Sus hombres tenían ya un año en la zona y podrían informar sobre el clima y la geografía de la pequeña isla ubicada en el fin del mundo. Asimismo, Barker conocía las capacidades reales de la Armada Argentina debido a sus conocidos en la misma cuando éstos no eran sus enemigos.
Los problemas organizativos se vieron cuando se percataron de que las capacidades logísticas y de comunicaciones para una operación a 14.400 Km. de distancia nunca había sido prevista. Sería una prueba de fuego en la que Gran Bretaña luego debió replantear su capacidad de proyección estratégica.
La operación de recaptura de las islas Georgias sería conocida como Operación “Paraquat” y, al contrario que el resto de la flota, su preparación se realizó en el más absoluto secreto.
El 10 de abril, dos aviones de transporte VC-10 C.Mk.1 de la RAF transportaron los 132 hombres de la Compañía M del 42 Royal Marines Commando hasta la isla Ascensión.
Habían previsto un refuerzo sustancial de sus tropas ante el desconocimiento de la fuerza enemiga. Vaux y Sheridan adosaron dos equipos de morteros de 81 mm, cuatro equipos con personal de comunicaciones (Royal Signals), dos secciones de reconocimiento de la Brigada y tres médicos, incluyendo un cirujano. Una sección del SBS y elementos del 22 SAS Regiment permitirían disponer de un eficiente potencial de reconocimiento. Los cañones de 114 mm de sus dos buques de combate permitirían brindar un eficiente apoyo de fuego al desembarco, además de desmoralizar a las fuerzas argentinas. Un equipo de dirección de fuego fue apresuradamente formado para facilitar la puntería. En total, 132 hombres, y 24 más de las fuerzas especiales, constituirían las fuerzas de asalto anfibio para la operación “Paraquat”. |
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Cuando se estaba preparando todo la logística, Young y Sheridan son informados que todo el D Squadron del SAS, a cargo del mayor Cedric Delves, mas otros dos equipos del SBS habían sido asignados a la operación. La idea del almirante Woodwar, comandante de la operación “Corporate”, era el de disponer de siete patrullas de reconocimiento explorando la isla.
Los planes habían sido destrozados rápidamente, había refuerzos no solicitados y la pequeña Compañía de desembarco ahora disponía de un elemento de reconocimiento que equivalía casi a la mitad de sus efectivos. La logística estuvo comprometida al máximo, los cálculos de agua potable, raciones e incluso combustible debieron ser nuevamente desarrollados.
Los comandantes en Londres aún no se percataban de los problemas que estaban provocando, la operación “Paraquat” estaba en crisis total. Young había sido informado de que la infiltración de fuerzas especiales no era para nada sencilla en la isla, para peor se correrían riesgos en su extracción. Como si fuera poco sus buques no tenían posibilidad de alojar al exceso de personal y equipo, además de carecer de elementos válidos para transportarlos a la playa. |
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Una vez más, el patrullero polar HMS "Endurance" fue actor de importancia en esta operación, sin el conocimiento de sus tripulantes, las cartas de navegación y topográficas disponibles, la operación Paraquat había sido un rotundo fracaso. Aún así, las recomendaciones no fueron del todo escuchadas. (Foto: Archivos Dintel GID)
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Pero en Londres se necesitaba una victoria para replantear la situación en Buenos Aires, pudiendo obtener una salida negociada a favor de Gran Bretaña, mientras que el SAS obtendría el crédito por la operación. Las decisiones e intromisiones políticas hicieron aún más caótica a la desorganizada operación “Paraquat”.
Sheridan ordenó rápidamente que la Compañía M se dividiera, ya que Young no tenía ningún buque capaz de transportarla al completo. La fuerza de asalto fue alojada en el buque tanque “Tidespring”, mientras que las unidades de morteros, médicos y dirección de fuego debieron instalarse en el destructor “Antrim”.
La fragata “Plymouth” embarcaría parte del personal, luego de que Young le informara de que elementos del SAS se deberían embarcar en el destructor. Como si fuera poco, el SAS solo estaría levemente bajo cargo de Sheridan, pues el mayor Delves estaría bajo contacto permanente con sus comandantes en Gran Bretaña. Todo esto llevó a una ruptura en el comando de la operación “Paraquat”.
El 14 de abril la formación naval británica inicia su travesía hacia el Sur, los problemas organizativos fueron resueltos por Young y Sheridan mientras realizaban su viaje hacia la zona de operaciones. La posible resistencia de las fuerzas argentinas hacía temblar a los comandantes mientras trabajaban en el desarrollo de los planes de combate. Si uno de los buques sufría desperfectos, la operación debería ser cancelada, desde Ascensión no llegaba nada de apoyo, solo la orden de realizar un asalto anfibio exitoso y algunas directivas.
Para intranquilizar más a Young, la reunión con el HMS “Endurance” redujo la velocidad de navegación a 13 nudos. Sin embargo, se aprovechó el tiempo, los equipos de comunicación “buque – helicóptero” y “buque – tierra” fueron trasladados del “Endurance” al destructor “Antrim”, que preparó una sala de comando de operaciones. Por fin contaban con mapas y cartas de navegación confiables, transferidas por el patrullero.
Pero el desembarco sería un problema, no se disponía de lanchas de desembarco ni personal para tripularlas. Solo podría confiarse en los helicópteros embarcados, éstos eran un aparato antisubmarino Wessex HAS.Mk.3 en el “Antrim”, dos Wessex HU.Mk.5 utilitarios en el “Tidespring”, más tres pequeños Wasp HAS.Mk.1, de ellos dos embarcados en el “Endurance” y uno en la fragata “Yarmouth”.
Hasta ahí era una fuerza numerosa, pero los Wasp prácticamente no podrían transportar carga o personal debido a su tamaño, mientras que los pilotos de los Wessex no tenían experiencia en misiones de infiltración de fuerzas especiales o desembarco, menos si esto debía producirse bajo fuego.
El mismo 14 de abril había recibido las órdenes que indicaban que se deberían recapturar las islas Georgias a partir del 21 de abril, pero antes de mayo. Con el mínimo daño posible y sin bajas excesivas, Sheridan debía realizar su operación anfibia. Éste ordenó al D Squadron del SAS realizar patrullas en las zonas de Strommness, Husvik y Leith. Por su parte, el SBS recibió la orden de realizar los reconocimientos en Grytviken y King Edward Point con el objeto de establecer un mínimo conocimiento del enemigo para realizar la recaptura de las islas Georgias.
El capitán John Hamilton debería comandar a 18 hombres del SAS, estableciendo un puesto de observación y con la posibilidad de lanzar un ataque al nivel de Squadron sobre las posiciones argentinas. El mayor Delves insistió en que los ocho Km. de marcha deberían ser cubiertos por fuego naval, pues suponía que las tropas argentinas deberían estar aisladas y al borde del congelamiento y se rendirían rápidamente.
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El único helicóptero disponible para el transporte de tropas, hasta la llegada de la fragata HMS "Broadsward", terminó siendo el Wessex HAS.Mk.3 del HMS "Antrim" que aquí vemos con tropas británicas. Debido a la improvisación y la mala organización, los británicos perdieron dos helicópteros Wessex HU.Mk.5 en el Glaciar Fortuna. (Foto: Archivos Dintel GID) |
La idea de los hombres del SAS era desembarcar en el Glaciar Fortuna y realizar una marcha desde allí hasta las posiciones argentinas para verificar su dispositivo y establecer la posibilidad de atacarlas desde el lugar menos previsto. Los científicos del BAS que conocían la zona insistieron que era imposible hacerlo a esta altura del año, Sheridan también se mostró en contra, ni hablar de los Royal Marines y pilotos de helicópteros del HMS “Endurance”, únicos que habían estado en Georgias. Pero nada había que hacer, los SAS estaban tan seguros de sus capacidades que incluso llamaron a Londres en donde dos oficiales del SAS con experiencia en el Himalaya apoyaron su posición.
Rechazaron consejos de las únicas personas, tal vez en todo el mundo, que conocían a la perfección la zona de operaciones, los jefes del SAS, Delves y Hamilton sobreestimaron sus capacidades y decidieron llevar a cabo su operación. Conocían que los argentinos no habían desplegado sus mejores tropas, en tanto que sabían que no habían sido reforzados, ya que no había información sobre los buques argentinos en la zona. El clima limitaba la exploración de las montañas, por lo que incluso la sorpresa táctica estaba a su favor. |
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