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Golpe de mano del SAS en la isla Borbón |
Por: Marcelo Rivera |
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Aviones IA-58A "Pucará" días después de la recuperación argentina de las islas Malvinas, con un S-2E "Tracker" de la Armada. Los versátiles avión antiguerrilla argentina luego fueron desplegados hacia Darwin - Pradera de Ganso y la isla Borbón para descongestionar el aeropuerto de Puerto Argentino, que es donde se los aprecia en esta fotografía. (Foto: Archivos Dintel GID) |
La isla Borbón (Pebble Island) no era más que una gigantesca estancia de 8.000 hectáreas destinada a la cría de miles de ovejas. Originalmente, unos 25 kelpers vivían en la isla, la cual era una prolongación natural de la isla Gran Malvina.
Después del desembarco argentino, y con el aumento de las tensiones entre ambos países, su importancia se revelaría como muy importante, la estructura geológica de la isla y sus suaves ondulaciones hacían de ella una posición ideal para establecer un aeródromo avanzado capaz de operar con aviones ligeros de combate y apoyo. De esta manera, el COAN creaba la Estación Naval Calderón en la isla Borbón, donde había desplegado cuatro entrenadores avanzados MB-339A, de la 1ª Escuadrilla de Ataque, y cuatro entrenadores básicos T-34C, de la 4ª Escuadrilla de Ataque. |
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Aunque asignados a misiones de entrenamiento en tiempo de paz, ambos modelos fueron alistados para misiones de ataque ligero. La base se declaró operativa el 29 de abril y de inmediato los aviones fueron transferidos desde Puerto Argentino para realizar misiones de reconocimiento armado y ataque ligero a blancos de ocasión, aunque los MB-339 podrían realizar misiones de ataque ligero antibuque.
Después del primer ataque aéreo británico contra la BAM Malvinas, en Puerto Darwin, la FAA decidió evacuarla hacia la isla Borbón, compartiendo las instalaciones con los medios del COAN allí destacados. De esta manera, la posición se transformaba en una importante base de operaciones aérea, teniendo en cuenta que fueron desplegados allí una gran cantidad de medios. En la evacuación se sufre un ataque de los aviones Sea Harrier FRS.Mk.1 del HMS “Hermes”, el cual destruye uno de los Pucará, donde muere el teniente Jukic y siete suboficiales, además de catorce heridos.
Sin embargo, los aviones de la FAA lograron llegar a la EAN Calderón y lograron establecer nuevamente la BAM Cóndor, compartiéndola con el COAN. Allí se desplegaron seis Pucará, con las matrículas A-502, A-520, A-523, A-529, A-552 y A-556.
Los británicos sabían de la presencia de los Pucará desplegados en Malvinas, pese a ser aviones toscos y decididamente escasos de tecnología, sus prestaciones, armamento interno y capacidad de carga los transformaba en una seria amenaza para los desembarcos y la operación de los helicópteros británicos. Ante el consejo de sus asesores, el brigadier general Thompson solicitó la destrucción de estos medios con ataques aéreos y fuerzas de operaciones especiales. |
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Elementos del SAS llegan a la zona |
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Después de que el día 8 de mayo una fragata británica bombardeara las instalaciones de Darwin, donde la FAA mantenía abandonados dos Pucará que eran empleados como fuentes de repuestos, los británicos comenzaron a pensar en infiltrar una patrulla del SAS en la isla Borbón con el objeto de monitorear las actividades aéreas de la unidad y proceder a la destrucción de los aviones si esto era posible. Allí también se ubicaba un radar que podría perjudicar las operaciones británicas en la zona.
De esta manera, en la noche del 11 de mayo, dos “sticks”, o equipos, de la sección anfibia del D Squadron, pertenecientes al 22º SAS Regiment, son alistados para ser infiltrados en helicópteros hacia las cercanías de las posiciones argentinas. El desembarco se produjo bajo la cobertura del bombardeo naval de una fragata británica contra Darwin, a fin de mantener oculta la infiltración de los comandos. |
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El destructor británico HMS "Glamorgan" tenía como misión dar cobertura al golpe de mano de los comandos del SAS, a la vez que cumpliría diversas misiones de inteligencia que se le habían asignado para actuar en la zona. (Foto: Archivos Dintel GID) |
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En la madrugada del 12 de mayo, los dos equipos, de cuatro hombres cada uno, llegan a la isla Keppel e inician su movimiento con el objeto de establecer un puesto de observación. Allí permanecieron hasta el 13 de mayo, cuando a bordo de sus kayaks se desplegaron hacia isla Borbón durante la noche. Apenas llegaron, los comandos desarmaron sus kayaks, rápidamente los dos primeros hombres se adelantan y buscaron la mejor posición para establecer un puesto de observación, verificaron la presencia de personal argentino en las inmediaciones y controlaron los puntos de desembarco para las restantes embarcaciones. La operación se estaba retrasando, la lluvia y el mal tiempo reinante hacía muy difícil el movimiento de las patrullas, al igual que cualquier despliegue de fuerzas especiales en la zona.
De inmediato, con todos los hombres ya en la isla Borbón, inician su movimiento hacia Firts Mount Hill, una pequeña elevación de 300 metros de altura ubicada al Noroeste de la EAN Calderón. De inmediato se establecieron e iniciaron la observación específica y lograron ubicar el radar emplazado por las fuerzas argentinas en la posición, poco después se percataron de las patrullas argentinas ubicadas en la zona para dar protección en tierra.
La lluvia era constante y los aviones argentinos no podían operar desde el pequeño aeródromo debido a la situación de la pista, la cual estaba demasiado anegada para permitir su despegue, la situación era óptima para el ataque. Durante el día lograron hacer un croquis detallado de las posiciones defensivas argentinas, la cantidad y ubicación de las aeronaves, los depósitos de combustible y municiones, así como la posición de radar. Ahora solo restaba esperar. |
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La vuelta a los orígenes, el ataque del SAS contra el aeródromo |
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El atardecer del 14 de mayo se hizo esperar, sin embargo los comandos de inmediato radiaron la información hacia el portaaviones HMS “Hermes”: “Once aviones, al parecer reales. Ataque esta noche”.
El corto mensaje fue rápidamente recibido y de inmediato se dio la alerta al resto del D Squadron del 22º SAS Regiment. Un personaje no integrante de esta unidad volvería a tomar acción en las operaciones, era el capitán Chris Brown, de la 148th Battery del 29º Commando Artillery Regiment, que había reglado el fuego de los buques británicos en la captura de Grytviken, en las islas Georgias. Los comandos contarían con el fuego de apoyo de los dos cañones de 114 mm del destructor HMS “Glamorgan”.
Rápidamente, dos helicópteros Sea King HC.Mk.4 fueron alistados para transportar al personal implicado en la primera operación de ataque contra un aeródromo enemigo que el SAS realizaría desde la Segunda Guerra Mundial.
Los pilotos de los helicópteros británicos utilizaban anteojos de visión nocturna para la navegación, lo que facilitaría moverse en la oscuridad, en tanto que las dos patrullas se desplegaron rápidamente para señalizar la zona de aterrizaje de los helicópteros. |
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Los SAS utilizaron dos helicópteros Sea King HC.Mk.4 como el de la fotografía para desplegarse hacia la isla, donde realizarían el ataque contra los aviones argentinos y sus instalaciones. (Foto: Archivos Dintel GID)
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En la madrugada, los helicópteros depositaron unos 48 hombres del SAS, así como al observador avanzado Chris Brown. Éste último fue el primer en desembarcar junto con un equipo del SAS, mientras que el resto de los hombres llegaron después. Minutos más tarde las tropas se dividieron en dos equipos, el primero de ellos se encargaría del asalto, mientras que el segundo actuaría como elemento de cobertura y apoyo de fuego.
El primero tomó posiciones, su misión consistía en destruir los aviones, el radar y, si había tiempo, los depósitos de combustible y municiones. Por su parte, el segundo realizaría una misión de diversión con el objeto de atraer la atención de los equipos de seguridad de la base, así como a los pilotos.
Pero no todo había salido tan bien como parecía, los helicópteros se habían retrasado excesivamente, y una larga marcha nocturna esperaba a los hombres, los cuales ahora deberían atacar casi con las primeras luces del amanecer. Debían acelerar su avance, cada soldado estaba pesadamente cargado, pues además de su fusil M-16 de 5.56 mm y ametralladoras medianas, los hombres transportaban lanzacohetes, explosivos, morteros de 81 mm y municiones para éste.
Tan pronto como se ubicaron en la zona, los hombres instalaron las posiciones para los morteros, logrando dejar allí a las granadas que transportaban, en tanto que se iniciaba el montaje de las armas. Paralelamente, las fuerzas de asalto iniciaban su camino, apresuradamente, hacia las posiciones iniciales para lanzar el ataque. El plan original establecía contactarse con la población local, sin embargo ya no había tiempo, si el ataque quería tener éxito solo restaba media hora.
El capitán John Hamilton encabezaría al equipo de asalto. Se habían movido bajo la cobertura nocturna y lanzan el ataque bajo la confusión que estaban creando los proyectiles de morteros y el fuego de artillería naval. Rápidamente, los especialistas en demolición se ubicaron en las aeronaves, donde instalaron los explosivos plásticos y los detonadores de tiempo, éstos les darían muy poco tiempo para ponerse a cubierto. Los explosivos se ubicarían en la zona de los motores y tanques de combustibles de los aviones, con el objeto de producir la mayor destrucción y evitar que puedan ser empleados como fuentes de repuestos.
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Los restos de uno de los T-34C1 (matrícula 401) del Comando de Aviación Naval argentino (COAN) yacen entre la nieve en julio de 1982. Cuatro de estos aviones fueron desplegados, inexplicablemente, en las islas cuando no eran medios idóneos para un conflicto de esta naturaleza. (Foto: Falklands War) |
Asimismo, el radar, el depósito de municiones y el de combustible también fueron destruidos con explosivos.
Las explosiones se suceden una tras otra, los argentinos disparan en todas direcciones tratando de interpretar que estaba sucediendo, pronto los defensores comienzan a buscar ponerse a cubierto de una manera bastante desordenada, la sorpresa había sido bastante grande, aunque se lograba responder al fuego de los comandos británicos. Debido al atrincheramiento, los comandos del SAS iniciaron su repliegue a las 0745 horas, aproximadamente, inicialmente lo hicieron hasta la base de morteros, después se retiraron hacia la zona de extracción, donde los helicópteros ahora los aguardaban para llevarlos de vuelta al portaaviones. |
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Una misión exitosa |
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La misión realizada por el D Squadron del SAS había sido muy exitosa, sus hombres habían logrado sabotear los once aviones presentes en la isla, habían destruido un avión de transporte Shorts Skyvan de la Prefectura Naval Argentina y dos Pucará de la FAA, los A-502 y A-520, asimismo, habían dejado fuera de servicio a otros cuatro Pucará, así como cuatro T-34C del COAN, de los que dos habían resultado completamente destruidos (1). Esto significó el fin de las operaciones argentinas desde esa posición. Por su lado, el SAS sufrió dos heridos, uno de ellos de importancia, cuando trabaron combate con la guarnición argentina.
Aunque no se destruyeron todos los aviones, el ataque hizo que la base dejara de operar y que los aviones Pucará allí estacionados debiesen ser abandonados debido a que las facilidades de la base hacían imposible su reparación. El objetivo de la operación se había cumplido rápidamente. |
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En febrero de 1983 otro de los T-34C1 del COAN (matrícula 411) aún yacía en la isla Borbón. La aeronave no había sido destruida, sino que había recibido severos daños debido a los explosivos instalados por los comandos británicos. |
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Otro de los medios desplegados inexplicablemente fueron los dos transportes Shorts "Skyvan" de Prefectura Naval, que hicieron poco y nada durante los primeros días de la campaña. El único sobreviviente que quedaba estaba en Borbón y fue completamente destruido en el ataque británico. (Foto: Archivos Dintel GID) |
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Referencias
- La FAA debió abandonar a los Pucará en la EAN Calderón, mientras que el COAN pudo replegar sus MB-339 hacia Darwin y, más tarde, a Puerto Argentino. De los T-34, dos resultaron completamente destruidos, mientras que los restantes sufrieron graves daños que impedían su reparación en las islas. El Skyvan de Prefectura Naval fue completamente destruido.
Fuentes:
Este artículo fue realizado por Marcelo J. Rivera basándose en las siguientes fuentes:
- La Guerra Secreta por las Malvinas, los Exocets y el espionaje internacional (Nigel West, Editorial Sudamericana, 1997)
- La Guerra de las Malvinas, Edición Británica Nº 9 (EFR, 1986)
- FMA IA-58A Pucará (Fuerza Aérea Nº3, Cettolo, Mosquera & Nuñez Padín)
- www.hangardigital.com.ar
- Archivos Dintel GID
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