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DESEMBARCO!!! |
Por:Marcelo Rivera |
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El buque de asalto anfibio HMS (L-10) "Fearless" fue el centro de comando de la operación anfibia. Durante las instancias iniciales del desembarco, problemas en las bombas impidieron inundar el dique de lanchas y esto fue causa de retrasos para la operación "Sutton", la cual no estuvo exenta de inconvenientes y retrasos de toda índole, desde falta de comunicación hasta problemas organizativos, pasando por la improvisación. (Foto: Archivos Dintel GID) |
El 20 de mayo la Task Force británica ya navegaba en condiciones de máxima alerta, aunque los once buques afectados a la operación “Sutton” navegaban con rumbo Este, tratando de ocultar sus intenciones, su intención era la de cambiar su rumbo hacia el Estrecho de San Carlos si no recibían, desde Northwood, la orden de detenerse.
Sin embargo, el brigadier Thompsom, a cargo del desembarco anfibio, no estaba para nada complacido con la situación, si desde un principio el desembarco en San Carlos le había resultado inadecuado, la presencia de las tropas argentinas descubierta el 15 de junio en Fanning Head (Altura 234), a unos 10 Km. de Puerto San Carlos, motivó no solo un cambio incesante de planes, sino la reorganización completa del desembarco, ya no serían dos las playas a ser utilizadas, sino tres, pues era imperioso cubrir el flanco del desembarco en la zona de Puerto San Carlos. Si Thompsom se había cuidado de informar a sus oficiales “Permítanme recordarles que esto no es un picnic…”, los días que siguieron demostraron que nunca estaría más acertado. |
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Ante la situación, durante el día 20 de mayo, el 3º Batallón Paracaidista tuvo que vivir la molesta experiencia de ser transportado desde el MV “Canberra” al buque de asalto anfibio HMS “Intrepid” a bordo de lanchas de desembarco, en tanto que el 40º Commando también fue transferido desde ese paquebote hacia el buque de asalto anfibio HMS “Fearless”, en donde uno de los hombres cayó al agua y quedó varios minutos antes de ser rescatado, debiendo ser llevado a la enfermería con principios de hipotermia.
La reorganización de la operación determinó que la primera ola de asalto sería integrada por el 40º Commando que desembarcaría sobre “Blue Beach I” (Playa Azul 1) desde el HMS “Intrepid”, asegurando la zona Norte del Establecimiento San Carlos. Paralelamente, el 2º Batallón Paracaidista desembarcaría en la “Blue Beach II”, asegurando la zona Sur de dicha localidad y dirigiéndose a los montes Sussex para cubrir la cabeza de playa de cualquier ataque argentino desde Darwin y Pradera de Ganso.
La segunda oleada fue la que se modificó completamente, mientras el 45º Commando desembarcaría desde el MV “Stromness” en la “Red Beach I” para asegurar la Bahía Ajax, que sería el núcleo logístico de la operación, el 3º Batallón Paracaidista, que estaba afectado a cubrir uno de los flancos de la operación en esa zona, se trasladaría a la “Green Beach”, más alejada y que suponía asegurar Puerto San Carlos para hacer frente a las fuerzas argentinas en la zona de Fanning Head, partiendo desde el HMS “Fearless”. Esta acción se combinaría con un ataque de los SBS que permitiría aferrarlos a esa localidad mientras los paracaidistas procedían al desembarco.
La bruma les había permitido acercarse con una mínima cobertura ante la aviación argentina y cuando la tarde comenzó a caer los comandantes británicos estaban más aliviados. Los buques se movían a once nudos de velocidad y a las 1800 horas ingresan a la Zona de Exclusión Total, este era el punto de no retorno, si entonces no recibieron la contraorden, debía proceder con lo estipulado, y así fue, el almirante Sandy Woodward pocos minutos después fue autorizado desde Northwood para lanzar la operación “Sutton” sin mayores contratiempos.
Una hora después se da la orden de alistamiento, los soldados británicos comienzan sus preparativos finales, preparaban sus uniformes de combate, correajes, mochilas y revisaban sus armas y municiones. A las 2000 horas comen su última comida a bordo de la flota y se inician los preparativos finales para el desembarco. El personal logístico y el afectado al desembarco comienzan a preparar sus equipos para que todo estuviese en orden y no hubiese mayores contratiempos a la hora prevista del desembarco.
Entre los preparativos se encontraba la necesidad de que las tropas fueran apoyadas, cuanto antes, por las piezas de artillería ligeras L-118 de 105 mm pertenecientes al 29º Commando Artillery Regiment, que a sus tres baterías se le agregaba una Batería del 4º Campaing Artillery Regiment. Sin duda, el más fundamental de los objetivos sería que el desembarco fuese protegido contra la aviación argentina, por lo que lo sistemas “Rapier” de la Batería T del 12º Regimiento Antiaéreo deberían ser rápidamente trasladados a las alturas circundantes para incrementar la seguridad.
El Commando Logistic Regiment sería el encargado de gestionar el apoyo logístico sobre la cabeza de playa, operando desde Bahía Ajax y siendo desembarcado desde el MV “Canberra”, mientras que el Royal Army Medical Corps (RAMC) debería instalar un hospital de campaña. Hasta aquí, la organización de la cabeza de playa sonaba estupenda, hacerla realidad sería de lo más complejo.
A la hora prevista, los buques británicos estaban en el Estrecho de San Carlos y la operación se ponía en marcha, sin embargo, los problemas comenzaron y los retrasos comenzaron a notarse rápidamente, afectando el cronograma previsto. A las 0100 horas las tropas se aprestan para el desembarco cuando el HMS “Fearless” informa que una de las bombas utilizadas para inundar el dique de las lanchas de desembarco no funcionaba, tras unos minutos de deliberación el capitán dio órdenes de bajar el portón y que se inundara naturalmente, un proceso más lento pero previsto en esas contingencias. Al retraso de la partida de las lanchas del “Fearless” se le unió que el ferry MV “Nordland” había partido en dirección equivocada y se alejaba de la zona, rompiendo la formación, lo que pudo ser rápidamente resuelto gracias a las oportunas instrucciones del mayor Southby-Tailyour que conocía la zona a la perfección. Cuando el buque estuvo en posición, se presentó el problema que los lanchones de desembarco no podían ubicarlo con precisión, pues habían olvidado colocar las luces a proa y popa del mismo que servían de guía para éstas. |
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El ataque de distracción y su misterio |
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Durante la madrugada del día 21 de mayo se produce un incidente del que hay muy pocas referencias fehacientes en la prensa argentina, pero del que hay abundantes informes por parte de los británicos e, incluso, relatos de los testigos argentinos que vivieron el suceso. Poco más que lo relatado más abajo ha podido recabarse en la literatura argentina, aunque las fuentes británicas han dado mayor información sobre el suceso.
En los planes británicos uno de los principales objetivos era la eliminación de los Puestos de Observación argentinos, los cuales habían sido descubiertos mediante la utilización de las SIGINT (Inteligencia de Señales). Estos objetivos tendrían que ser anulados para evitar que los argentinos pudieran informar sobre los movimientos británicos y dirigir los ataques aéreos argentinos sobre ellos.
Tres puestos habían sido positivamente identificados, dos de ellos en el Istmo de Darwin, pertenecientes a la ROA (Red de Observadores Aéreos) de la Fuerza Aérea Argentina, y denominados Puesto “Hiena” y “Roca”, y el restante era la posición argentina en Fanning Head (Altura 234), a unos 10 Km. de Puerto San Carlos. |
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El destructor HMS (D-18) "Antrim" fue uno de los protagonistas principales de las acciones del 21 de mayo. Apoyó a las acciones de diversión lanzadas por el SAS y el SBS, además de suministrar fuego de artillería naval de apoyo. Sin embargo, sufrió continuos desperfectos con sus cañones y al cabo del día la aviación argentina le había causado tantos daños que el buque debió retirarse de la zona de operaciones y se empleado como buque de enlace con las islas Georgias. (Fotos. Archivos Dintel GID) |
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Los dos primeros deberían ser anulados mediante una acción discreta de los comandos del D Squadron del 22st SAS Regiment, mientras que el tercero sería una acción mucho más evidente y alistada durante los últimos días cuando se constato que las fuerzas argentinas podían alcanzar hasta una Compañía en ese sector.
Nos concentramos en lo sucedido en los Puestos “Hiena” y “Roca” durante la madrugada del 21 de mayo, cuando en la BAM (Base Aérea Militar) “Cóndor”, ubicada en la localidad de Darwin, el cabo primero Ferreyra descubre, en la pantalla del sistema de dirección de tiro de los cañones antiaéreos, un eco en aproximación, proveniente desde el Noreste del establecimiento San Carlos. El subteniente Braghini informó al puesto de comando de la base aérea argentina y se iniciaron los procedimientos de alarma ante un inminente ataque aéreo. Sin embargo, la espera se prolongó y a unos 9 Km. de distancia dicho eco desapareció de las pantallas de radar. La alarma continuó sonando y se alistaron para un ataque enemigo que pudiera provenir de cualquier sector, sin embargo, un minuto después el eco volvió a aparecer, pero esta vez tomaba rumbo Norte. Sin duda, se trataba de un helicóptero británico que transportaba a los comandos hacia su objetivo, un puesto de observación argentino, el cual podría ser utilizado para dirigir ataques aéreos o fuego de artillería en contra de los buques británicos que, mientras se realizara el desembarco, estarían perfectamente alineados.
Según los relatos del alférez Mario Egurza (1) de la ROA y a cargo del Puesto “Roca”, éste prendió la radio para comunicarse con la BAM “Cóndor” cuando escuchó el informe del vecino Puesto Hiena, a cargo del alférez Blázquez de que un helicóptero lo sobrevoló muy cerca durante esa madrugada, que lo había visto aterrizar, pero que no podía informar de la presencia de tropas enemigas. Egurza quedó atento en posición al Puesto Hiena y a las tres horas comenzó un nutrido fuego sobre éste último y cesaron todas las transmisiones. Pocos minutos después Egurza, fue sorprendido por varias bengalas y pudo detectar dos comandos británicos cerca de su posición, lo que le obligó a replegarse unos 300 metros mientras el combate comenzaba a aproximarse hacia la posición que abandonaban. Se comunicó con BAM “Cóndor” para informar que ellos estaban en la zona de combate, para así evitar ser batidos por la propia tropa, pero al cabo de un tiempo el fuego cesó definitivamente y el equipo de Egurza quedó al resguardo esperando cualquier reacción de los británicos. Después de dos horas sin movimientos, los dos hombres trataron de retornar a su posición, pero fueron sorprendidos por una bengala, ya en tierra los disparos británicos les pasaron muy cerca, pero no estaban apuntados a ellos. Egurza y el conscripto bajo su mando quedaron tendidos en el suelo esperando, casi congelados, hasta que el joven oficial decidió disparar su fusil contra el enemigo cuando se creyeron rodeados. |
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Erguía supuso que los hombres que vio, e incluso llegó a oír, eran comandos argentinos repeliendo el asalto británico, sin embargo, tiempo después se enteró que, de hecho, ninguna fuerza argentina había actuado en la zona esa noche. Lo que supone, según lo vivido, es que el equipo de comandos británicos se había dividido en dos, uno para atacar el Puesto Hiena y otro el Puesto Roca, el primero si pudo batir su objetivo, pero el segundo se extravió y terminó combatiendo contra el primero.
Otro testigo fue el subteniente Treglia, que estando en el caserío de Pradera de Ganso preparando el funcionamiento del radar RASIT asignado a su cargo, escuchó un reporte desde la BAM “Cóndor” sobre un ataque que se estaba produciendo en las cercanías, posiblemente este informe sería el radiado por el alférez Egurza cuando el Puesto Hiena comenzaba a estar bajo ataque. Ante la eventualidad, Treglia pudo observar, con el personal que le ayudaba en ese momento, ráfagas de ametralladoras y explosiones que se producían cerca de la posición que ocupaban en Pradera de Ganso. |
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Un avión de ataque IA-58A "Pucará" argentino volando a muy baja cota sobre las aguas de Malvinas. Una de estas aeronaves logró reportar la presencia de buques británicos en San Carlos antes de ser derribado por un misil "Stinger" disparado por comandos del G Squadron del 22º Regiment. Otros dos "Pucará" realizaron reconocimiento ofensivo sobre la zona del ataque, siendo uno de ellos derribado por un "Sea Harrier" británico. (Foto: Archivos Dintel GID)
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El combate en aquella zona no había producido bajas para los cuatro soldados argentinos destacados en sus puestos de observación, más allá de las consecuencias de las condiciones en las que estuvieron en esos momentos. Estos relatos aislados (2) concuerdan con el hecho de que con las primeras luces de la mañana los aviones “Pucará” de la BAM “Cóndor” despegaran y realizaran un reconocimiento ofensivo en esa zona.
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El desembarco del 2º Batallón Paracaidista |
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Un comando británico del SAS operando un misil FIM-92A "Stinger", estas armas arribaron a la isla Ascensión en aviones de la USAF, junto con fusiles M-16A2, lanzagranadas M-79, y otros equipos para los británicos. Fuerzas especiales norteamericanas fueron las encargadas de adiestrar a los comandos británicos en su empleo antes de partir hacia Malvinas. (Foto: Archivos Dintel GID) |
Desde el dique inundable del buque de asalto anfibio HMS “Intrepid” partieron cuatro lanchones LCU (las Tango 1 a 4), serían las encargadas de embarcar a los paracaidistas del 2º Batallón de Paracaidistas, sin embargo, la primer lancha (Tango 1) no pudo encontrar al MV “Nordland” y con el silencio de radio impuesto quien lo dirigía, el sargento Davies, se limitó a tratar de encontrar las lámparas que indicarían su posición. A causa de esto, la LCU “Tango 1” debió comprobar visualmente cada uno de los buques de la formación hasta encontrarlo, el ferry no había puesto sus luces que lo identificarían. Cuando logró acercarse al buque, el MV “Nordland” no tenía demasiados puntos desde donde los infantes podrían embarcarse, por lo que éstos debieron bajar en una escala para llegar hasta la LCU. Luego de que embarcaron en la primera, siguieron las restantes tres embarcaciones del mismo tipo, en uno de los embarques, uno de los paracaidistas cayó, fracturándose la pelvis y transformándose en la primera baja del desembarco. |
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Ya retrasados, el 2º Batallón Paracaidista debería salir de la línea de partida a las 0145, pero la operación se inició a las 0230 horas aproximadamente. Para peor, esta unidad era la primera en llegar a tierra, ya que debería desembarcar al Sur del Establecimiento San Carlos y dirigirse a los montes Sussex para asegurarlos y permitir la instalación de los misiles antiaéreos “Rapier”, además de formar posiciones defensivas para repeler un posible contraataque argentino desde Darwin – Pradera de Ganso.
Ante la necesidad de acelerar el desembarco, el 2º Paracaidista partiría con menos personal, ya que el lanchón “Tango 4” partiría luego a máxima velocidad con el resto del personal una vez que terminase de cargarlo. La oportuna intervención del mayor Southby-Tailyour permitió que el desembarco no sufriera mayores retrasos y luego de hablarlo con el coronel Jones, jefe del 2º Paracaidista, se procedió a partir con tres cuartos del personal. Mientras los paracaidistas viajaban hacia las playas pudieron observar el fragor del combate en Fanning Head, donde los SBS atacaban la posición que las fuerzas argentinas tenían en ese lugar.
Mientras los movimientos de los lanchones se agitaban en las aguas de San Carlos, los paracaidistas tienen una nueva baja, uno de los soldados disparó accidentalmente su fusil sobre el pie de uno de sus compañeros. Dirigidos por el mayor Southby-Tailyour, al aproximarse a “Blue Beach 2” pudieron observar las luces colocadas en la playa por los SBS, las cuales daban en código Morse la situación de la misma (3). No había luces en la playa, esto significaba que los argentinos estaban allí. Southby-Tailyour subió al puente de la lancha para deliberar sobre el problema con el coronel Jones, pero este ya había tomado su decisión, desembarcarían igual.
Momentos después, el sargento Davies gritó “Preparados para llegar a la playa”, tan pronto como el lanchón llegó a la misma y el portón cayó sobre la playa, Davies gritó “Tropas Fuera”, pero nadie se movió, repitió la orden, pero los paracaidistas no se movían. Esta orden hubiese sido interpretada correctamente por los Royal Marines, pero los paracaidistas no entendieron nada, por lo que un oficial paracaidista gritó “GO” (4). Para desgracia de los paracaidistas, cuya relación con los Royal Marines no era la mejor, deberían desembarcar a unos 30 metros de la playa. Chapoteando con el agua a la cintura, los paracaidistas vadearon hasta la playa y procedieron a asegurarla. Eran las 0430 horas, la Compañía B del 2º Batallón desembarcaba sobre la costa de San Carlos al mando del mayor John Crossland, que fue el primero en tocar tierra, siendo recibido por uno de los comandos SBS que debían guiarlos. Ante la pregunta de éste a Crossland sobre quiénes eran, este respondió identificando la unidad y preguntando quiénes eran ellos, a lo que el barbudo comando británico respondió “3º SBS, nosotros esperábamos que vinieran el 24 de mayo”, algo había salido mal en las comunicaciones y eso había sido razón del percance que los obligó vadear hasta tierra firme. |
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Finalmente, los tres LCU iniciales descargaron sus tropas sobre “Blue Beach 2” y las tropas comenzaron a reorganizarse, poco tiempo después arribó la última LCU con el resto de los paracaidistas. Había tal confusión en la playa que prácticamente todas las unidades del 2º Paracaidista se habían mezclado, obligando al (enojado) coronel Jones a romper el silencio de radio y solicitar a sus jefes de Compañía para que se reorganizaran. Una vez que se pudo superar la situación, y con mucho retraso sobre lo previsto, la Compañía B aseguró la cabeza de playa, tan pronto como se pudo, la Compañía A se dirigió al caserío de San Carlos para revisar la existencia de tropas argentina en los alrededores, en tanto que la Compañía C partió rumbo a los montes Sussex para proceder a ocuparlo y establecer posiciones defensivas. |
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El teniente 1º Esteban durante la jura a la bandera y ceremonia religiosa del 24 de abril en Pradera de Ganso. Detrás puede observarse gran parte del personal de la Sección que posteriormente sería trasladada hacia Puerto San Carlos el día 15 de mayo. (Foto: Archivos Dintel GID) |
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Después de unas horas, las fuerzas británicas ya estaban adecuadamente posicionadas, la playa había sido asegurada por la Compañía B, en tanto que el poblado estaba bajo el control de la Compañía A, por mientras, la Compañía C estaba tratando de alcanzar los montes Sussex según estaba previsto, aunque no en tiempo y forma. |
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El desembarco del 40º Commando |
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Después de esperar su turno, el 40º Commando inició su movimiento hacia “Blue Beach 1”, el desembarco se produjo sin ningún inconveniente, salvo que una de las bombas que inundaban el dique de lanchas del HMS “Intrepid” había fallado y su partida se vio retrasada considerablemente. Con su playa, ubicado mucho más cerca del punto de partida, los Royal Marines lograron acercarse rápidamente, desembarcar “en seco” y de inmediato permitir que la Compañía C asegurara rápidamente el Establecimiento San Carlos, donde encontraron una treintena de habitantes. Las Compañías A y B se encargaron de revisar de la presencia de fuerzas argentinas en la zona y para ello contaron con el apoyo de algunos lugareños que informarían sobre la fracción del EC “Güemes” del 1ºTte. Esteban, la cual se había replegado hacía poco tiempo, ya eran cerca de las 0830 horas. De inmediato, las mencionadas Compañías subirían la ladera del monte Verde para formar una posición defensiva en contrapendiente. |
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Soldados de la sección "Bote", de la Compañía C del RI 25. Estos hombres serían desplegados en Puerto San Carlos al mando del teniente 1º Esteban, entre los soldados identificados en la formación, de izquierda a derecha, se encuentran Oscar Ledesma, con la cinta de municiones colgada, y Eric Langer, con los lanzacohetes M-65 a sus pies, y justo detrás de Ledesma se encuentra el soldado Jorge Testoni. (Foto: Archivos Dintel GID) |
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La Compañía C comenzó una exhaustiva revisión del caserío, no solo buscando tropas argentinas, sino también cualquier información que pudiera obtenerse sobre el enemigo. Las tropas de reconocimiento del Batallón (Recce Troop) se movieron inmediatamente para establecer un puesto de observación sobre el monte Verde, pero su pesado equipo y las dificultades del terreno hicieron que la tarea fuese muy lenta. |
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La segunda oleada, desembarco del 45º Commando |
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Aunque en tierra los británicos no encontraron una oposición lo suficiente peligrosa como para afectar sus operaciones, ya durante el día la aviación argentina hizo muy arriesgado las tareas logísticas. En esta imagen podemos ver, al centro, al ferry MV "Norland" entre las explosiones de bombas de la aviación argentina. (Foto: Archivos Dintel GID)
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El 45º Commando, desde el MV “Stromness”, desembarcaría en la segunda oleada sobre “Red Beach I”, para entonces, las primeras luces del día comenzaban a iluminar las aguas del estrecho y la operación era por demás riesgosa. Mientras la segunda oleada comenzaba su aproximación hacia la playa, desde la fuerza de desembarco se había decidido desplegar los sistemas antiaéreos “Rapier” para proteger la cabeza de playa, este despliegue se haría aún sin que las tropas en tierra hayan asegurado las posiciones, también se desplegarían las piezas L-118 de 105 mm para brindar un eventual apoyo de fuego. Para entonces, la pista de Pradera de Ganso había sido constantemente bombardeada con fuego naval para evitar el despegue de los IA-58A “Pucará” argentinos, aunque no lograron que esto finalmente sucediera. Cuando el 45º Commando alcanzó la playa, la operación fue un trámite, sus subunidades se reorganizaron rápidamente y comenzaron a establecer las posiciones defensivas que protegerían Bahía Ajax de cualquier acción argentina. Con el tiempo se agregó un Escuadrón blindado de los “Blues & Royals”, equipados con cuatro blindados ligeros “Scorpion”, cuatro “Scimitar” y un vehículo de recuperación “Samson”. |
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Tiempo después, en la playa, comenzaron a observarse incesantes movimientos, las unidades del Commando Logistic Regiment y los Royal Engeneers comenzaron a arribar para preparar la playa para el sostén logístico de la misma, sin embargo, las complicaciones eran demasiadas, su personal estaba distribuido en diversos buques que transportaban la carga, a la vez que se carecía del personal suficiente para las tareas necesarias en la playa, mientras que no había suficientes helicópteros para los movimientos previstos. Como si fuera poco, era imperioso disponer de un puesto médico avanzado, por lo que el personal del RAMC se desplegó para instalar un hospital de campaña, encontrando que las únicas instalaciones aptas para ello era una vieja fábrica abandonada y ninguna instalación en condiciones realmente efectivas para ello como estaba previsto. No fue hasta entrada la mañana que el personal médico recibió el refuerzo del 16º Campaing Ambulance que suministraría capacidad de apoyo sanitario a las tropas y evacuación de bajas en el frente. Con muchos contratiempos, las playas comenzaron a recibir el personal y apoyo necesario, arribaron los dos vehículos “Centurión” BARV, encargados de transportar rollos de fajinas y de empujar a los lanchones de desembarco para que salieran de la playa. Para entonces, los LCU traían los vehículos oruga Bv-202E “Snocat”, que permitirían dar movilidad a las fuerzas en el difícil terreno de las Malvinas, ya que su bajo peso específico le permitía una gran movilidad. |
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