| |
|
| |
| |
La batalla de San Carlos, el callejón de las bombas |
Continuación |
|
| |
|
|
| |
Las acciones del 22 de mayo |
|
| |
Durante el día 21 de mayo se había iniciado la planificación de una serie de acciones conjuntas entre la Armada (ARA) y la FAA para atacar la cabeza de playa en San Carlos, donde se determinó que se lanzarían misiones de interdicción sobre Puerto San Carlos y Puerto Sussex, a cargo de los aviones de la FAA, y sobre Establecimiento San Carlos y blancos navales a cargo del COAN. Sin embargo, la climatología del 22 de mayo en el continente hizo muy difícil las operaciones aéreas argentinas hasta mucho después de pasado el mediodía. Asimismo, el esfuerzo provocado por el lanzamiento de 64 misiones aéreas desde el continente en un solo día había provocado un gran desgaste en las unidades, máxime si analizamos que se perdieron diez aviones y cuatro pilotos. De igual manera el tiempo que no pudo ganarse en lanzar ataques aéreos, se aprovechó en realizar mantenimiento y reparaciones a las aeronaves que participarían de las acciones posteriores. En base a esto, el día 22 el COAN no puedo organizar ninguna salida de combate, principalmente debido al desgaste operativo y a las duras inclemencias climáticas, mientras que el comando de la Fuerza Aérea Sur recibió las instrucciones y órdenes para la planificación de las acciones determinándose tres graves inconvenientes:
- El mal tiempo afectaba a las bases aéreas y zonas de reabastecimiento. Aunque no dificultaban la partida, ponía en riesgo la recuperación de las aeronaves.
- El esfuerzo del día 21 de mayo había insumido un gran desgaste al material y personal de las unidades, que aún se encontraba poniendo en condiciones a las aeronaves dañadas el día anterior, además de reorganizar las unidades tras las bajas.
- No se disponía de un control aéreo avanzado en la zona de los blancos y había muy poca capacidad de adquisición de blancos y el guiado de los ataques hacia los mismos.
El mayor inconveniente terminó siendo la imposibilidad de adquirir y señalizar eficientemente los blancos que serían atacados por los aviones de combate. Aún así, el COFAS determinó que el Grupo 4 de Caza alistara una escuadrilla de aeronaves para lanzar una incursión sobre blancos terrestres. Los cuatro aviones A-4C “Skyhawk” constituirían la escuadrilla “León” y estaba compuesta por el capitán Cafaratti (C-319), el 1erTte. Ureta (C-310), el Tte. Bono (C-319) y el alférez Codrington (C-301), despegando de San Julián a las 1440 horas, arribando al estrecho de San Carlos con muy malas condiciones meteorológicas y baja visibilidad. La falta de señalización impidió que sus objetivos asignados sean identificados, por lo que el capitán Cafaratti ordenó abortar la misión, sobre la bahía Rincón de San Martín descubrieron un buque al que decidieron no atacar, debido realizarían un giro muy expuesto. El buque era argentino y había sido atacado anteriormente por los británicos. A las 1515 horas despega la escuadrilla “Chispa”, compuesta por cinco A-4B del Grupo 5 de Caza, pilotados por el capitán Varela (C-250), los 1er Teniente Sánchez (C-231) y Berrier (C-225), y los tenientes Cervera (C-204), Roca (C-228) y Mayor (C-207). Durante el vuelo, problemas técnicos obligaron al retorno de cuatro aviones y continuaron solamente el capitán Varela (C-250) y el 1er Tte. Sánchez (C-231), con la misión de realizar interdicción y apoyo de fuego directo era sobre Puerto Sussex. Luego de repostar llagaron a la zona de ataque volando por instrumentos, con la nula visibilidad, y realizaron el lanzamiento de sus bombas, sin poder corroborar los resultados del ataque |
|
| |
|
|
| |
23 de mayo, otra jornada dura para la Task Force |
|
| |
.jpg)
Aviones A-4Q "Skyhawk" de la Armada Argentina en una imagen previa a la guerra. El segundo avión de la formación, con matrícula 3-A-314, participó del último ataque a la fragata HMS "Ardent", la cual se hundió a causa de una bomba lanzada por el teniente Lecour, quien volaba el avión matriculado 3-A-305. (Foto: Armada Argentina) |
Entre la tarde del 22 y la madrugada del 23 de mayo, el COFAS comenzó a realizar un ingente esfuerzo de planificación para el lanzamiento de diversas acciones contra las fuerzas británicas, lo que determinó que, cuando el día 23 culminara, se hayan registrado 34 salidas de ataque, cinco salidas de defensa aérea y casi un centenar de misiones logísticas, de repostaje en vuelo, exploración y control aéreo táctico, siempre desde el continente. Nuevamente, se determinó que se realizarían dos oleadas principales bien diferenciadas.
La primera de ellas se inició a las 0845 horas desde Río Grande, cuando las escuadrillas “Puma” y “Potro” despegaban para atacar blancos en San Carlos. Los aviones “Dagger” del G6C no pudieron encontrar al avión guía y la mala visibilidad y las malas condiciones meteorológicas obligaron a abortar sus incursiones. |
|
| |
A las 0905 horas, el G5C lanza dos escuadrillas, “Lanza” y “Tejo”, desde Río Gallegos”, pero una suma de desperfectos técnicos y mala visibilidad impidió que los aviones alcanzaran sus blancos, pese a que dos de los aviones de la escuadrilla “Tejo” llegaron a la zona de operaciones.
El mediodía fue mucho más beneficioso, el clima y la visibilidad habían mejorado sustancialmente y a las 1200 horas el G5C alista otras dos escuadrillas, cada una con tres aviones A-4B armados con una bomba Mk.17 de 454 Kg. y munición de cañón. Sin embargo, antes del despegue los problemas se presentaron, el capitán Palaver, líder de la escuadrilla “Trueno”, reporta novedades en su avión y no puede despegar, simultáneamente, la escuadrilla “Nene” sufre una baja cuando el 1erTte. Cachón sufre una lesión que le impide abordar su avión. De inmediato, se ordena que los cuatro aviones formen una sola escuadrilla, indicativo “Nene”, la cual estaría conformada por dos secciones, la primera integrada por el capitán Carballo (C-228) y el alférez Gómez (C-240), y la segunda por el 1Tte. Guadagnini (C-242) y el Tte. Rinke (C-239). Por un error de planificación en la posición del avión cisterna KC-130H, la escuadrilla no pudo repostar en vuelo y continuaron su misión. Arribaron al estrecho desde el Sur, donde se cruzan con un helicóptero “Sea Lynx” británico, y de inmediato fueron recibidos por un denso fuego antiaéreo desde las fragatas F-88 “Broadsword” y F-170 “Antelope”. Luego de realizar una maniobra para ponerse en posición de ataque, el Guadagnini pierde de vista al líder, por lo que la escuadrilla se divide en dos secciones definidas.
En la aproximación de la primera escuadrilla, el avión de Carballo (C-228) es alcanzado debajo del ala derecha, que algunas fuentes adjudican a un misil “Rapier”, lo que le obliga a abortar el ataque y buscar una zona segura para la eyección, pero con el avión aún dominado decido retornar al continente. Próximo a Pradera de Ganso observa el ataque con otros dos misiles, tal vez “Rapier” de las baterías en los montes Sussex, pero no es alcanzado. Por su parte el alférez Gómez (C-240) continúa su ataque en solitario y lo hace sobre la fragata F-170 “Antelope”, registrando el impacto de su bomba Mk.17, aunque esta no estalla. Segundos después aparece la segunda sección, con el 1erTte. Guadagnini (C-242) como líder, atacando al mismo buque. Tan pronto como lanza su bomba contra la fragata británica, el fuego antiaéreo impacta su ala derecha, casi al borde de estrellarse contra el mar, Guadagnini recupera el avión, pero no lo suficiente para evitar estrellarse contra el mástil de la “Antelope”, muriendo en el choque. Aún sacudiéndose por el impacto del avión, la bomba de Guadagnini impacta al buque casi a mitad del casco, aunque no estalla. Segundos después, el Tte. Rinke (C-239), logra esquivar el fuego antiaéreo y lanza su bomba sin resultados, mientras se retiraba sobrevuela al trasatlántico MV “Canberra” y avista otros ocho buques en la bahía. Separados por las circunstancias, los tres aviones arriban a Río Gallegos con unos pocos minutos de diferencia entre sí.
A las 1235 horas, la EA33 lanza su ataque, alineaba sólo cuatro aeronaves y todas habían sido asignadas al ataque. Armados con cuatro bombas frenadas Mk.82SE “Sakeye”, la escuadrilla naval estaba compuesta por los capitanes Castro Fox (3-A-301) y Zubizarreta (3-A-306), así como los tenientes Benítez (3-A-302) y Olivera (3-A-305). Durante el vuelo, el teniente Olivera (3-A-305) informa novedades y debe regresar a la base, mientras que los otros tres aviones arriban a la zona de los blancos y se encuentran bajo una densa respuesta antiaérea, motivada por los ataques previos de la sección “Nene”, y los tres pilotos realizan sus ataques en manera individual. El capitán Castro Fox (3-A-301) atacó al buque de desembarco L-11 “Intrepid”, mientras que el teniente Benítez (3-A-302) lo hizo contra la fragata F-170 “Antelope”. Sin embargo, el capitán Zubizarreta (3-A-306) no pudo soltar sus bombas debido a un fallo en el lanzador múltiple MER, quedando con sus bombas suspendidas en el soporte ventral. Los ataques no presentaron daños de gravedad para ninguno de los objetivos navales atacados en la incursión. Cuando los tres aviones arriban al continente, el viento cruzado y el hielo en la pista hacen que el avión de Zubizarreta salga de la pista, quebrando el aterrizador frontal, con la carga de bombas al completo, decidió eyectarse, pero las condiciones en que lo hizo impidieron que se abriera el paracaídas y muere al impactar contra el suelo. El capitán Castro Fox apenas logró un aterrizaje de emergencia casi sin combustible. |
|
| |
La segunda oleada de ataques se inició a las 1330 horas, cuando el G4C lanza, desde San Julián, a las escuadrillas “Plata” y “Oro”, sin embargo no encontraron al avión cisterna, como sucedió con la escuadrilla “Nene”, y los A-4C abortaron el ataque. A las 1420 horas, el G6C inicia su participación del día, alistando dos escuadrillas, cada una con tres “Dagger” cada una, armados con una bomba Mk.17 cada uno, mientras que en Río Grande se alistó una tercera escuadrilla, con otros tres “Dagger”, estos armados con dos bombas BRP de 250 Kg., además de la munición de cañón.
La sección “Daga” estaba compuesta por el capitán Cimatti (C-417), capitán Rhode (C-414) y 1erTte. Ratti (418), mientras que la sección “Puñal” estaba compuesta por el mayor Martínez (C-429) y el Tte. Volponi (C-437), ya que el capitán Moreno no pudo despegar. La última sección era la “Coral”, ésta estaba compuesta por el capitán Dimeglio (C-421), el Tte. Faget (C-420) y el 1erTte. Roman (C-434). |
.jpg)
La fragata F-56 "Argonaut" cubierta de humo, el estallido de la caldera y tres misiles antiaéreos "Sea Cat" en los pañoles produjo gravísimos daños, dos muertos y tres heridos. Permaneció en la zona de operaciones antes de poder ser retirada y posteriormente enviada hacia Gran Bretaña para recibir reparaciones. Si bien no fue hundida, la unidad no pudo continuar en la zona de conflicto, lo que supuso un serio desgaste para las fuerzas británicas. (Foto: Archivos Dintel GID)
|
|
| |
La sección “Daga” inicia su vuelo y durante el mismo, el capitán Cimatti (C-417) informa pérdida de combustible y regresa al continente. Los dos aviones restantes, al mando del capitán Rhode (C-414) informan que en la zona del objetivo no había ningún blanco y contactó con la sección “Puñal” que venía detrás, pudiendo escuchar que “Puñal 2”, el Tte. Volponi, informaba de que eran interceptados por una PAC británica. La sección “Puñal” llevaba un retraso de cinco minutos con respecto a la sección “Daga” cuando son interceptados por una patrulla de “Sea Harrier” del 800 Squadron compuesta por el Lt. Hale (ZA194) y el Lt.Cdr. Auld (ZA177/77). En la acción, el Tte. Volponi (C-437) informa que estaban siendo interceptados, pero poco después el mayor Martínez (C-429) informaba del posible derribo de su numeral, algo que así había ocurrido, el Lt. Hale disparó un misil AIM-9L contra Volponi, logrando el impacto. El cuerpo de Volponi sería recuperado por personal de la isla Borbón (EAN “Calderón”) y luego enviado al continente. Por su lado, la escuadrilla “Coral”, al conocer la amenaza británica y saber del derribo de Volponi, abortaron la misión.
Si bien el día aparentaba no haber supuesto más que los daños registrados en la fragata F-170 “Antelope”, ésta quedó fuera de combate temporalmente hasta que se desactivaran las bombas alojadas en el casco. Por ello se decidió evacuar al buque y solamente se embarcaron dos especialistas en explosivos de la RAF encargados de la peligrosa tarea, quienes durante la noche iniciaron los trabajos sobre la bomba lanzada por el 1erTte. Guadagnini. En el intento de desactivación, la bomba de 454 Kg. se activó y estalló iluminando la noche con una explosión de tremendas dimensiones. Sin personal a bordo y con los dos técnicos muertos, el incendio ganó el buque y ardió durante toda la noche y parte de la mañana del día 24 de mayo antes de que la fragata se partiera en dos y se hundiera en las aguas del estrecho de San Carlos. Los británicos ahora veían con gravedad lo peligroso que se estaba poniendo la operación de desembarco, habían perdido dos buques, otros dos habían quedado fuera de combate por el resto de la guerra, mientras que dos más habían sufrido daños menores en los primeros días de combate. |
|
| |
|
|
| |
Los ataques del 24 de mayo |
|
| |
.jpg)
Imagen de los daños internos sufridos por la fragata F-56 "Argonaut" una vez iniciadas las reparaciones en Gran Bretaña. Gracias a que se lograron controlar los incendios se evitó que las bombas alojadas en su casco explotaran, pudiendo ser desactivadas y permitir que el buque sobreviviera para ser evacuado y reparado. (Foto: MoD - Royal Navy) |
Para el 24 de mayo la intensidad de la Batalla de San Carlos era evidente, la FAA y el COAN hacían un tremendo esfuerzo por mantener la operatividad, los aviones derribados sumaban una docena, y los dañados en combate eran aún más. La reducción de la línea de vuelo también se producía debido a la intensidad de las operaciones y la antigüedad de algunos sistemas de armas, sin ir más lejos el esfuerzo del G4C, G5C y la EA33 para mantener operativos a sus vetustos A-4 “Skyhawk” era tremendo. Como si esto fuera poco, las condiciones climáticas en esa época del año eran cada vez peores, dejando muy pocas horas de luz para las acciones de combate, siempre que el viento y la nieve permitieran operar desde el continente, o encontrar los blancos en Malvinas. Uno de los mayores problemas radicó en la imposibilidad de la FAA en poder disputar la superioridad aérea sobre San Carlos contra los “Sea Harrier". |
|
| |
El COFAS analizó la situación y determinó que los británicos habían consolidado la cabeza de playa y las defensas antiaéreas en torno a las mismas, principalmente mediante el despliegue de varios sistemas “Rapier”, y que esto, sumado a la dificultad de identificar y adquirir los blancos terrestres, hacía prioritario el ataque a blancos navales, con vital interés en los buques logísticos y de desembarco, con el objeto de afectar el sostén logístico de las tropas en tierra.
A las 0910 horas del 24 de mayo el G5C despacha a la escuadrilla “Chispa” desde Río Gallegos, la cual estaba compuesta por tres aviones A-4B “Skyhawk” armados con una bomba Mk.17 de 454 Kg., un minuto después despega la escuadrilla “Nene”, en igual configuración, con otros tres A-4B. El líder de la escuadrilla “Chispa” pierde su bomba cuando conecta el panel de armamentos y debe retornar a su base, por lo que el teniente Cervera (C-215) y el alférez Moroni (C-226) se integran a la escuadrilla “Nene”, compuesta por el mayor Mariel (C-214), el 1erTte. Sánchez (C-204) y el teniente Roca (C-237). Ahora con cinco aviones, la formación ingresa a la zona de combate a las 1015 horas y en la Bahía Hospital comienzan a recibir un intenso fuego antiaéreo. Divididos en dos secciones, los tres aviones de la sección “Nene” atacan al buque de desembarco logístico L-3005 “Sir Galahad”, mientras que los dos de la sección “Chispa” atacan al L-3029 “Sir Lancelot”. El ataque es exitoso, ambos buques son alcanzados por, al menos, una boma de 454 Kg., la cual no estalló, pero obligó a los buques a retirarse de la zona de operaciones para desactivarlas. En el caso del L-3029 “Sir Lancelot”, los daños provocados por la bomba generaron un principio de incendio, que pudo ser controlado, y daños estructurales de consideración. Esto motivó un cierto retraso en el desembarco de la carga y equipos embarcados. Los cinco aviones argentinos retornaron al continente hacia el mediodía sin problemas.
El G6C comenzó sus operaciones desde Río Grande a las 1000 horas, cuando la escuadrilla “Azul” despegó con cuatro cazas “Dagger” armados con una bomba de 454 Kg., estando integrada por los capitanes Mir González (C-436), Maffeis (C-431), Robles (C-418) y el teniente Bernhardt (C-417). Los aviones ingresaron a San Carlos y atacaron al buque de desembarco logístico RFA (L-3004) “Sir Bedivere”, de las que al menos una impactó, aunque sin estallar. Cuando abandonaban la zona fueron interceptados por una PAC británica, uno de los “Sea Harrier” abrió fuego contra Maffeis (C-431) y Robles (C-418) utilizando cañones, pero no logró ningún impacto. Los aviones regresaron a Río Grande a las 1200 horas, registrándose impactos de fuego antiaéreos en los aviones C-417 y C-431.
A las 1020 horas, el G6C alistó otras dos escuadrillas con tres cazas “Dagger” cada una, dotados de bombas de 250 Kg. BRP. La sección “Oro”, compuesta por el mayor Puga (C-410), el capitán Díaz (C-419) y el teniente Castillo (C-430) debió retrasar su partida cuatro minutos por problemas en uno de sus aviones, lo que obligó a que la sección “Plata”, compuesta por el capitán Dellepiane (C-434) y los 1erTte. Musso (C-420) y Callejo (C-421) tomara la delantera. Se les había asignado objetivos en el área de San Carlos, principalmente en Bahía Ajax y Puerto San Carlos, arribando a la zona del Brazo San Carlos, encontrando varios buques y un denso fuego antiaéreo en la zona del objetivo. Durante su arribo la sección “Plata” observó una PAC británica en la zona, pero sin ser interceptados los tres aviones argentinos iniciaron su ataque, a las 1107 horas, contra una fragata británica cercana a la costa, las bombas fallaron el blanco, pero debido a la velocidad, al menos cuatro rebotaron en el agua y terminaron impactando en la playa, sobre Bahía Ajax, destruyendo, de manera por demás fortuita, varios tanques de combustible desembarcados para las tropas de tierra. Los tres aviones retornaron al continente con algunos problemas, el 1erTte. Callejo (C-421) arribó con una de sus bombas aún en el soporte, mientras que el capitán Dellepiane (C-434) presentaba un impacto en su parabrisas debido al fuego antiaéreo.
La sección “Oro” no tuvo suerte alguna, ingresando desde el Sur fueron interceptados, cerca de las 1104 horas, por una PAC británica sobre Bahía Elefante. En la acción, el Lt.Cdr. Auld (XZ457/14) puso a su “Sea Harrier” en posición y disparó un misil AIM-9L contra el mayor Puga (C-410), logrando un certero impacto sobre el “Dagger” y obligándolo a eyectarse. Aún en posición ventajosa, Auld dispara otro misil contra el capitán Díaz (C-419), que también se eyecta y cae sobre la isla Borbón. El otro “Sea Harrier”, pilotado por el Lt. Smith (XZ193/93), disparó otro misil contra el avión del Tte. Castillo (C-430), quien muere instantáneamente.
En San Julián, el G4C había alistado tres escuadrillas adicionales, las cuales debían sumar nueve A-4C, pero que finalmente supuso el despegue de solamente ocho, cada uno armado con tres bombas BR de 250 Kg. y munición de cañón. La escuadrilla “Halcón” despegó a las 0930 horas y estaba formada por el capitán Pierini (C-314), el 1erTte. Ureta (C-302) y el teniente Méndez (C-322). A unas 15 millas de la isla Soledad son interceptados por una PAC de “Sea Harrier”, lo que obligó que lanzaran sus bombas e iniciaran maniobras evasivas, escapando de los cazas británicos y retornando al continente a las 1200 horas. Una segunda sección, con dos aviones, despegó a las 0940 horas, formada por los tenientes Lucero (C-319) y Cuello (C-301), pero pocos detalles se conocen de su acción, sabiéndose que repostaron en vuelo y regresaron a la base dos horas después. |
|
| |
.jpg)
La sección "Zeus" ataca a la fragata HMS "Brilliant", desde donde se tomó la imagen, el 25 de mayo de 1982. Al centro de la imagen puede observarse al avión del capitán Carballo (C-225), mientras que a la derecha, casi sobre la columna de agua, apenas puede observar el avión del teniente Rinke (C-214). La respuesta antiaérea queda patente en la imagen donde los chorros de agua de los impactos de los proyectiles antiaéreos evidencian la respuesta. (Foto: Bell Davis) |
La tercera escuadrilla en despegar sería la “Jaguar”, con el 1erTte. Vézquez (C-314), el teniente Bono (C-305) y el alférez Martínez (C-318) a los mandos. Ingresaron a la zona de combate a las 1130 horas y sobre la Bahía de San Carlos lanzaron sus bombas sobre la fragata F-123 “Arrow”, sin embargo las bombas horquillaron el blanco y no lo alcanzaron. El fuerte fuego antiaéreo en la zona provenía desde los buques y la costa, impidiendo poder tener precisión sobre su blanco, saliendo de la zona de operaciones observan entre ocho y diez buques en la zona. Cuando emprendían el retorno, los pilotos se percataron que sus aviones perdían combustible. Tres minutos después el 1erTte. Vázquez ordena al Tte. Bono (C-305) que se eyecte, pero éste comunica que aún tenía combustible. Cambiaron de rumbo y ascendieron, pero a unas 5 mn al Norte de Bahía Zorro avistaron un buque y descendieron nuevamente, cuando cruzaron el estrecho, volvieron a ganar altura y chequean combustible, estaban al límite, y es el momento en que el avión del Tte. Bono (C-305) inicia un viraje descendente impactando en el mar. |
|
| |
No se observó eyección y el piloto fue dado por muerto. Solicitando apoyo al cisterna KC-130H en estación, indicativo “Madrid 2”, el 1erTte. Vázquez (C-314) y el alférez Martínez (C-318) son guiados a un punto de reunión a unas 60 millas de la isla Gran Malvina.
Con los tanques de combustibles casi vacíos (2), los dos pilotos se acoplan a las mangueras del cisterna y “colgados” arriban al continente. Al llegar a la base, los dos cazas habían recibido más de 17 toneladas de combustible, lo que da una idea de la pérdida de combustible que sufrían. Esta acción supuso un hito en la historia de la aviación militar, donde un avión cisterna permitía salvar dos aviones seriamente dañados, y sus tripulantes, mediante la transferencia permanente de combustible durante un trayecto de cerca de 300 millas. |
|
| |
.jpg)
Uno de los principales obstáculos argentinos en los ataques aéreos fueron los cazas "Sea Harrier" FRS.Mk.1, empleados de manera excelente, muy bien tripulados y mejor armados que los cazas argentinos, fueron responsables de más de una decena de derribos durante la Batalla de San Carlos. Aunque sus misiles AIM-9L "Sidewinder" fueron resolutivos en estos éxitos, aún usando las versiones anteriores, como el AIM-9G, podrían haber obtenido los mismos resultados, por lo que, definitivamente, la ventaja estaba en sus pilotos y no en sus armas. (Foto: Royal Navy) |
.jpg)
Los aviones que mayor tasa operativa, con relación al número desplegado, fueron los cazas IAI "Dagger" del Grupo 6 de Caza, los cuales también sufrieron el mayor número de bajas en combate, con seis unidades perdidas entre el 21 y el 29 de mayo. Esta espectacular imagen muestra uno de los cazas "Dagger" recuperándose de un ataque contra un buque británico. Queda patente la peligrosidad que suponían estos ataques, donde se observa la presencia de buques prácticamente en la línea de vuelo del avión. Al fondo se ve el mercante MV "Stromness" . (Foto: Archivos Dintel GID) |
|
| |
|
|
|
| |
subir |
|
|
| |
Anterior |
|
|
|
|
|
|
|